Religión y espiritualidad

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Inicia la Semana Santa en medio de tensión tras atentados

Millones de cristianos participaron del Domingo de Ramos y dieron inicio a la celebración.

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    Inicia la Semana Santa en medio de tensión tras atentados
    EFE
    Clérigos católicos sostienen hojas de palma durante la procesión del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén, Israel.

    Miles de cristianos de todo el mundo recordaron el domingo, agitando hojas de palma, la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, un evento que marca el inicio de las celebraciones de Semana Santa, con una alta asistencia en comparación con los últimos años.

    El Domingo de Ramos es la jordana más festiva de los humildes, pero emotivos, festejos que se viven en Tierra Santa durante los siete días en los que se conmemora la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús en la ciudad donde transcurrieron los hechos narrados en los Evangelios.

    "Es el lugar específico donde pasó todo, logras poner tus pasos detrás de los de Jesús", declaró a Efe la puertorriqueña Estefanía Oquendo a la entrada de la iglesia de Betfagé, en el Monte de los Olivos, donde comienza un recorrido de unos 1,8 kilómetros hasta la ciudad amurallada.

    En este templo, que acoge una piedra de la que supuestamente se ayudó Jesús para subir a una borriquita con la que llegaría a Jerusalén, se reunieron desde el mediodía congregaciones y creyentes para iniciar juntos el camino procesional.

    Con hojas de olivo y calzado cómodo, viajeros, residentes y palestinos cristianos comenzaron la procesión cuando la música, los bailes y el júbilo aumentaron.

    Siguiendo los pasos que según la tradición recorriera Jesucristo hace más de 2,000 años, miles de personas simulaban el acontecimiento con cánticos y plegarias, que animaron un día primaveral en el que el sol calentó lo justo para no hacer pesada una caminata de subidas y bajadas por las laderas del Monte de los Olivos y el valle del Cedrón.

    Los participantes agitaban banderas de decenas de países, y también mostraban la suya los palestinos llegados desde Cisjordania y la Franja de Gaza, que necesitaron un permiso militar de Israel para poder atender la procesión celebrada en el Este ocupado de Jerusalén.

    Cerca de la ciudad amurallada se produjeron algunos incidentes que terminaron con agentes de la policía retirándoles las insignias.

    La Organización para la Liberación de Palestina denunció que con ello Israel evita "no sólo la creación de un Estado palestino sino la existencia de la propia identidad palestina, para convertir Jerusalén en una ciudad completamente judía", según dijo a Efe su portavoz, Xavi Abu Eid.

    En la procesión destacaba un gran grupo de cristianos coptos egipcios que en los últimos años han retomado el peregrinaje a Jerusalén y que hoy vivían la jornada con la atención puesta en los atentados ocurridos en dos iglesias de Tanta y Alejandría, que han costado la vida a al menos 43 personas.

    En su segunda visita a Jerusalén, Masaa Zeitún dijo que hacía el recorrido con el recuerdo de las víctimas de los atentados en su país.

    "En nuestro país, la situación de los cristianos no es buena", lamentó pese al entorno festivo.

    A diferencia de los pasos de la Semana Santa en España o la solemnidad de Latinoamérica, el Domingo de Ramos en Jerusalén se caracteriza por los cánticos y el alborozo de las congregaciones que asisten con todo tipo de instrumentos para acompañar las plegarias, recuperando el mensaje más genuino para esta jornada de los Evangelios.

    Todos destacan que la importancia de este acto en Tierra Santa es poder simular la llegada de Jesús a Jerusalén, aunque la entrada en la ciudad amurallada se hace ahora por la Puerta de San Esteban, porque la que entonces daba acceso al Templo fue tapiada por Suleiman el Magnífico en el siglo XVI.

    La procesión finalizó en la iglesia de Santa Ana, a pocos metros de la Puerta de San Esteban, a la que los miles de peregrinos llegaron recibidos con arroz que arrojaban desde los balcones.