migrantes cubanos

Padre cubano reconoce a su hija y nieta al verlas llegar a EEUU en balsa

Liliana González, de 22 años y embarazada llegó a EEUU con su hija Diana, de cinco años y su esposo, tras una travesía desde la ciudad de Cárdenas, en la provincia de Matanzas, hasta las costas del sur de la Florida.

Telemundo

Augusto Martínez es padre de una migrante cubana que recientemente llegó en balsa a EEUU. Cuenta que estaba en su trabajo cuando una amistad le avisó urgente, “que la que había salido en la televisión era mi hija  … y mi nieta… salí corriendo y cuando vi la televisión y me percaté de que era ella, pensé: no puede ser”.

Fue así como esta familia supo que Liliana González, de 22 años, y su hija Diana, de cinco, habían tocado tierra tras una travesía desde la ciudad de Cárdenas, en la provincia de Matanzas, hasta las costas del sur de la Florida.

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Digna Fernández, quien es familiar de los migrantes cubanos, dice que sintió “una emoción muy fuerte … la verdad… para que te voy a engañar… me emocioné porque imagínate tú, tenerla aquí a ella es una bendición … una muchacha que está sola, que no tiene a nadie, solo a su padre que está aquí”.

En la embarcación viajaron 25 personas, incluidas Liliana, la niña, su esposo y su suegro, quienes fueron interceptados por la policía de Key Biscayne tras tocar tierra estadounidense.

“Todo bien, navegamos mucho y pasamos algún trabajo, pero bueno, llegamos, que es lo que queríamos”, remarca el migrante cubano, Mario Martínez.

Los migrantes fueron enviados a un centro de detención y aunque la familia sabe que llegaron bien están desesperados porque no han recibido más noticias.

Augusto Martínez, padre de la migrante cubana, dice que “hasta que no la vea delante de mi no estoy conforme. Yo quiero verla, tenerla al lado, abrazarla, porque para atrás, le pido a Dios, no quiero que me la regresen”.

Ese sería el principal temor: una deportación, como ha ocurrido con más de 3 mil cubanos en lo que va de año fiscal. “Si los regresan a Cuba, yo se que la van a castigar duro”, precisa el padre de la joven.

El otro temor de la familia es la condición de salud de Liliana, quien padece epilepsia y además está embarazada. “Ella se pone muy fea con esos ataques y la niña también está enferma, con problemas de gastritis, allá no les conseguían los medicamentos”, advierte.

Según los abogados de inmigración, los migrantes tendrán que pasar una entrevista de miedo creíble. Mientras tanto, este padre y abuelo, sigue esperando por una llamada con noticias alentadoras y una oportunidad para los suyos.

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