Papa Francisco: El mundo necesita reconciliación

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    EFE
    El papa Francisco conversa con Raúl Castro tras hablar en la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de La Habana.

    El Papa Francisco pidió este sábado que los cubanos transiten por caminos de justicia, paz, libertad y reconciliación, y reclamó a los líderes políticos de Cuba y Estados Unidos que continúen avanzando en el proceso de normalización entre los dos países.

    "Desde hace varios meses, estamos siendo testigos de un acontecimiento que nos llena de esperanza: el proceso de normalización de las relaciones entre dos pueblos, tras años de distanciamiento. Es un signo de una victoria de la cultura del encuentro, del diálogo", afirmó el Papa en su discurso tras arribar a La Habana, al filo de las 4 p.m.

    El Papa exhortó a ambos países a continuar avanzando por el camino del diálogo y a desarrollar todas sus potencialidades como prueba del alto servicio que están llamados a prestar a favor de la paz y el bienestar de sus pueblos, de toda América, y como ejemplo de reconciliación para el mundo entero.

    "El mundo necesita reconciliación en esta atmósfera de Tercera Guerra Mundial", aseveró.

    En otra parte de su intervención envió un saludo a Fidel Castro, así como a todos los cubanos con los que no se podrá encontrar y los que están dispersos por el mundo.Se espera que el Papa realizará una visita de cortesía a Fidel Castro la tarde de este domingo.

    También dijo que, como hijo y como  peregrino, irá al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, para pedirle "por todos sus hijos cubanos y por esta querida nación".

    Las declaraciones de Francisco se produjeron tras descender del avión que lo trajo en viaje desde Roma. El gobernante Raúl Castro lo recibió en la terminal aérea, donde se le rindieron honores de jefe de Estado.

    Entre la multitud que lo recibió se escucharon exclamaciones de "Cristo vive"  y "Qué Papa más chévere!".

    Tras los discursos de Raúl Castro y Francisco, la comitiva papal se traslado desde la terminal de Rancho Boyeros hasta la Nunciatura Apostólica, en la barriada de Miramar, donde el ilustre visitante pasará la noche.

    Una tenue llovizna comenzó a caer sobre la ciudad, acompañando el recorrido del papamóvil por las calles de La Habana.

    Este domingo será .la santa misa en la Plaza de la Revolución de La Habana, a partir de las 8 a.m. Telemundo 51 transmitirá en vivo el acontecimiento, que se espera reúna a miles de feligreses.

    Reproducimos íntegramente el discurso del Papa Francisco en la ceremonia de bienvenida en el Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana.

    Señor Presidente,

    Distinguidas Autoridades,
    Hermanos en el Episcopado,
    Señoras y señores:

    Muchas gracias, Señor Presidente, por su acogida y sus atentas palabras de bienvenida en nombre del Gobierno y de todo el pueblo cubano. Mi saludo se dirige también a las autoridades y a los miembros del Cuerpo diplomático que han tenido la amabilidad de hacerse presentes en este acto.

    Al Cardenal Jaime Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana, a Monseñor Dionisio Guillermo García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba y Presidente de la Conferencia Episcopal, a los demás Obispos y a todo el pueblo cubano, les agradezco su fraterno recibimiento.

    Gracias a todos los que se han esmerado para preparar esta visita pastoral. Quisiera pedirle a Usted, Señor Presidente, que transmita mis sentimientos de especial consideración y respeto a su hermano Fidel. A su vez, quisiera que mi saludo llegase especialmente a todas aquellas personas que, por diversos motivos, no podré encontrar y a todos los cubanos dispersos por el mundo.

    Este año 2015 se celebra el 80 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre la República de Cuba y la Santa Sede. La Providencia me permite llegar hoy a esta querida nación, siguiendo las huellas indelebles del camino abierto por los inolvidables viajes apostólicos que realizaron a esta Isla mis dos predecesores, san Juan Pablo II y Benedicto XVI. Sé que su recuerdo suscita gratitud y cariño en el pueblo y las autoridades de Cuba. Hoy renovamos estos lazos de cooperación y amistad para que la Iglesia siga acompañando y alentando al pueblo cubano en sus esperanzas y preocupaciones, con libertad y con medios y espacios necesarios para llevar el anuncio del Reino hasta las periferias existenciales de la sociedad.

    Este viaje apostólico coincide además con el I Centenario de la declaración de la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba, por Benedicto XV. Fueron los veteranos de Guerra de la Independencia, movidos por sentimientos de fe y patriotismo, quienes pidieron que la Virgen mambisa fuera la patrona de Cuba como nación libre y soberana. Desde entonces, Ella ha acompañado la historia del pueblo cubano, sosteniendo la esperanza que preserva la dignidad de las personas en situaciones más difíciles y abanderando la promoción de todo aquello que dignifica al ser humano. Su creciente devoción es testimonio visible de la presencia de la Virgen en el alma del pueblo cubano. En estos días tendré ocasión de ir al Cobre, como hijo y como peregrino, para pedirle a nuestra Madre por todos sus hijos cubanos y por esta querida Nación, para que transite por los caminos de justicia, paz, libertad y reconciliación.

    Geográficamente, Cuba es un archipiélago que mira hacia todos los caminos, con valor extraordinario como “llave” entre el norte y el sur, entre el este y el oeste. Su vocación natural es ser punto de encuentro para que todos los pueblos se reúnan en amistad, como soñó José Martí, “por sobre la lengua de los istmos y la barrera de los mares”. Ese mismo fue el deseo de San Juan Pablo II con su ardiente llamamiento a que “Cuba se abra con todas sus magníficas posibilidades al mundo y que el mundo se abra a Cuba”.

    Desde hace varios meses, estamos siendo testigos de un acontecimiento que nos llena de esperanza: el proceso de normalización de las relaciones entre dos pueblos, tras años de distanciamiento. Es un signo de una victoria de la cultura del encuentro, del diálogo, del “sistema del acrecentamiento universal… por sobre el sistema, muerto para siempre, de dinastía y de grupos”, decía José Martí. Animo a los responsables políticos a continuar avanzando por este camino y a desarrollar todas sus potencialidades como prueba del alto servicio que están llamados a prestar a favor de la paz y el bienestar de sus pueblos, de toda América, y como ejemplo de reconciliación para el mundo entero. El mundo necesita reconciliación en esta atmósfera de Tercera Guerra Mundial.

    Pongo estos días bajo la intercesión de la Virgen de la Caridad del Cobre, de los beatos Olallo Valdés y José López Piteira y del venerable Félix Varela, gran propagador del amor entre los cubanos y entre todos los hombres, para que aumenten nuestros lazos de paz, solidaridad y respeto mutuo.

    Nuevamente, muchas gracias, Señor Presidente.