Europa dividida en política hacia Cuba

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    Embajada de España en La Habana.

    Levantar o no la posición común que la Unión Europea (UE) mantiene con Cuba desde hace casi dos décadas divide aún a los eurodiputados españoles, cuyo posicionamiento es esencial de cara al papel que adopte la Eurocámara en el nuevo marco de relaciones con La Habana.

    La UE ha reanudado sus relaciones con La Habana en un proceso negociador que busca normalizarlas, ya que Cuba es el único país latinoamericano con el que no tiene un acuerdo, que de cerrarse sustituiría a la posición común, rechazada de pleno por la isla, pero que sólo puede retirarse con el voto unánime de los Veintiocho.

    Mientras que entre las formaciones de izquierda la posición común, una medida restrictiva hacia La Habana impulsada por el ex presidente del Gobierno español José María Aznar en 1996, se considera superada por los propios acontecimientos, para los populares europeos es un instrumento vigente hasta que La Habana no mueva ficha en su apertura al mundo y sus potenciales relaciones futuras con EEUU.

    El Parlamento Europeo (PE) ha reeditado en mayo el grupo de amistad y solidaridad con Cuba, un foro informal de debate y del que forman parte europarlamentarios españoles de partidos como el PSOE e IU, entre otros.

    En paralelo sigue existiendo otro grupo de amistad con la isla en la Eurocámara, "Amigos de Cuba Libre", creado por el conservador polaco Jaroslaw Walesa, y que aúna a diputados del partido popular europeo y los liberales y demócratas, principalmente.

    Para Javier Couso (IU), vicepresidente del primer grupo, la diferencia entre uno y otro foro es que "mientras uno pretende fomentar las relaciones de amistad y solidaridad, el otro es un grupo de injerencia política", opinó en declaraciones a Efe.

    Ambos foros de apoyo reflejan las dos sensibilidades que hay en la Eurocámara respecto al país caribeño y que se verán obligados a unirse o al menos a limar asperezas si el colegislador europeo quiere dar un mensaje claro al nuevo horizonte de las relaciones UE-Cuba.

    El eurodiputado del PSOE Ramón Jáuregui, que forma parte del primer grupo, se mostró "optimista" y en declaraciones a Efe dijo que "la derecha es consciente de que el futuro de las relaciones con Cuba pasa por revisar la posición común, que es totalmente anacrónica en los tiempos que vivimos".
    En ese sentido, el exministro socialista consideró que "el propio Gobierno español es consciente de que tiene que cambiar el paso, que ya se han perdido suficientes oportunidades en el país".

    Según Jáuregui, los más reticentes a un acuerdo con Cuba dentro del Partido Popular Europeo no serán los españoles sino en todo caso los parlamentarios de países del Este de ideología comunista que querrán mantenerse en posturas "muy duras".

    Con todo, el socialista vasco apuntó que las oportunidades de democratización en Cuba deberán despejar algunas líneas rojas para la Eurocámara como el debate sobre los derechos humanos o la pluralidad política.

    "No es admisible la existencia en un código penal de un tipo penal tan anacrónico como el delito de ir contra la revolución", destacó.

    Una postura "posibilista" es sin embargo la que tiene Jáuregui para el eurodiputado del PP Luis De Grandes, que prefirió mostrarse "prudente" sobre la conveniencia de levantar la posición común en declaraciones a Efe.

    "No se ha producido ningún milagro, no es que el castrismo se haya vuelto de pronto democrático. Mejor habrá que cargarse de prudencia y de paciencia", señaló De Grandes.

    Para el eurodiputado popular, Cuba todavía no ha hecho "ningún gesto" y Cuba para España "no es cualquier cosa".

    "Esta claro que la posición común no es un bálsamo, que han cambiado algunas cosas desde su instauración, pero hay que ser prudentes antes de quitarla de un plumazo", añadió.

    Unos y otros tendrán la oportunidad de exponer si sus posiciones se acercan o no en el debate sobre el futuro de las relaciones entre la UE y Cuba del 10 de junio en Estrasburgo en el pleno del PE, que ha galardonado hasta en tres ocasiones con sendos premios Sájarov a la Libertad de Conciencia a disidentes como Oswaldo Payá (2002), las Damas de Blanco (2005) y Guillermo Fariñas (2010).

    Esa misma semana se celebrará en Bruselas la cumbre UE-CELAC con la mayoría de líderes latinoamericanos presentes, incluído Raúl Castro.