Crisis política: legisladores británicos rechazan acuerdo de Brexit

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La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, calificó de "histórica derrota" que el Parlamento británico haya rechazado el acuerdo del "brexit" y conminó al Gobierno conservador a paralizar el proceso de salida de la Unión Europea (UE) para que se celebre un nuevo referéndum.

"Histórica derrota para la primera ministra y ha sido obvio durante meses que se avecinaba. Se ha perdido bastante tiempo", escribió Sturgeon en Twitter tras conocerse que el tratado había sido tumbado por 432 votos en contra y solo 202 apoyos.

Sturgeon afirmó que es el momento de "detener el reloj del artículo 50 (del Tratado de Lisboa) y volver a poner esta cuestión en el electorado", en alusión a la celebración de una segunda consulta sobre la permanencia en el club comunitario.

La líder nacionalista escocesa reiteró que Escocia apoyó la permanencia en la UE (un 62 %) por lo que, escribió, no debe ser "arrastrada" fuera de ella en contra de su voluntad.

Los 35 diputados del Partido Nacionalista Escocés (SNP), que lidera Sturgeon, estuvieron entre los parlamentarios que votaron este martes en la Cámara de los Comunes en contra del pacto consensuado entre May y los Veintisiete.

Tras conocerse la derrota, el líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, presentó en la cámara baja una moción de censura contra el Ejecutivo que será debatida y votada mañana y que, de prosperar, podría desencadenar la convocatoria de elecciones generales.

El Parlamento del Reino Unido votó en contra del acuerdo sobre el "brexit" que alcanzó con la Unión Europea la primera ministra británica, la conservadora Theresa May.

La Cámara de los Comunes rechazó el pacto presentado por May, que cuenta ahora con un plazo hasta el próximo lunes para exponer un plan alternativo.

Más de cien conservadores se rebelaron contra la disciplina de voto de su formación para oponerse al pacto de la primera ministra, que ha sufrido una de las derrotas parlamentarias más amplias infligidas a un Gobierno británico en tiempos modernos.

Momentos después de la votación, el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, presentó una moción de censura contra el Gobierno conservador con el objetivo de tratar de forzar unas elecciones.

Si May supera la moción, para lo que necesitará los votos de al menos la mitad de la cámara, la primera ministra planea abrir una ronda de reuniones con otras formaciones británicas para explorar posibles alternativas a su acuerdo que pudieran contar con el respaldo de los diputados.

El norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP), clave para formar mayorías parlamentarias en esta legislatura, ha insistido esta semana en que no apoyaría una eventual moción de censura laborista, por lo que May confía en ganar la votación.

"Está claro que la Cámara (de los Comunes) no apoya este acuerdo, pero el voto de esta noche no nos dice nada sobre lo que sí respalda", esgrimió May tras conocerse el resultado de la votación, que paraliza por el momento el proceso de ratificación de un pacto al que han dado su visto bueno los 27 socios comunitarios restantes.

El próximo 29 de marzo, el Reino Unido abandonará la Unión Europea, según marca el plazo establecido por el artículo 50 del Tratado de Lisboa y la propia legislación británica.

Si no se ratifica un pacto, o bien Londres y Bruselas pactan una extensión o se produciría en esa fecha una ruptura no negociada.

Los conservadores más euroescépticos reclaman a May que vuelva a Bruselas en busca de nuevas concesiones, en particular respecto al mecanismo de salvaguarda diseñado para evitar una frontera en Irlanda del Norte.

Argumentan que esa cláusula dejará atado al Reino Unido a las estructuras comunitarias hasta que se firme un nuevo tratado comercial entre Londres y Bruselas, lo que puede tardar años.

La jefa de Gobierno argumentó hoy a ese respecto que la salvaguarda es necesaria como "seguro para garantizar que no se levanta una frontera dura" en Irlanda del Norte, lo que minaría los acuerdos de paz firmados en la región en 1998.

La jefa de Gobierno se mostró además contraria a convocar unas elecciones generales anticipadas. "Cualquiera que fuera el resultado, las opciones que tendríamos frente a nosotros no habrían cambiado", esgrimió la primera ministra.

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