Semana Santa: engrillados preparan doloroso viacrucis

Un grupo de 40 penitentes llamados engrillados irán en procesión por Atlixco.

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    EFE
    Jóvenes recolectan espinas de cactus, mezquite o axuchitl en los cerros del municipio de Atlixco, para usarlas en el viacrucis del Viernes Santo.

    Los penitentes de la región de Atlixco, en el centro de México, se preparan para uno de los viacrusis más representativos de la Semana Santa en el país, la dolorosa Procesión de los Engrillados.

    El Viernes Santo al mediodía, 40 penitentes denominados engrillados, recorrerán en procesión las principales calles del centro de Atlixco, municipio perteneciente al estado de Puebla y ubicado a 150 kilómetros (93 millas) de la Ciudad de México.

    Saldrán semidesnudos, con el rostro tapado y descalzos, arrastrando y cargando pesadas cadenas de hasta 80 kilos (176 libras) a sus espaldas y con espinas clavadas sobre su piel desnuda.

    Pero la preparación para este doloroso viacrucis, uno de los más llamativos del país, comienza días antes cuando el grupo de engrillados de la Parroquia de la Asunción quedan para recolectar las espinas que utilizarán en la procesión.

    Esta también es una parte de su penitencia.

    "Se comienza la recolección (de espinas) en diferentes puntos de nuestro municipio", señala José Luis Rojas Cuenca del grupo de engrillados de esa parroquia.

    El tipo de espina que seleccionan es "muy escasa", recuerda, y debe reunir, además, una serie de características.

    "Buscamos una espina que no esté tan tierna ni tan vieja, debe verse una espina madura, larga y afilada", comenta Rojas Cuenca.

    Esto, añadió, para que pueda penetrar en la piel con más facilidad y a la hora de sacarla no se parta.

    Para encontrarlas van a los cerros cercanos a la región. La experiencia los guía, aunque la falta de conciencia hace que cada año sea más difícil encontrarlas.

    "La gente las quema o las corta desde la raíz", comenta Rojas.

    Con cubetas, tijeras y buena vista van poco a poco recolectando las espinas. Dependiendo de la complexión de cada uno requerirán más o menos.

    En promedio, utilizan unas 12 espinas de buen tamaño distribuidas a lo largo de los brazos y las piernas por persona.

    "La espina entra con golpe, no va encima del cuerpo, ni pegada", declara Rojas, quien además señala que en ocasiones llega a los tendones e "inmoviliza los miembros".

    Con 30 años de experiencia como engrillado, José Luis Rojas conoce bien dónde encontrar las espinas, cómo y en qué parte del cuerpo deben ser colocadas.

    "A veces se quiebran (rompen) al sacarlas y tardan hasta 6 meses en salir", reflexiona.

    Los novatos, en estos días previos, sienten por primera vez las espinas en su piel. Es una prueba necesaria de cara a la procesión.

    Luis Manuel Hernández Martínez, de 21 años, saldrá este año por primera vez como engrillado. En entrevista declara que participa para iniciar un cambio en su vida tras una situación muy grave del pasado. "Voy con mucha fe", reconoce.

    Con las cubetas llenas de espinas, el grupo de diez penitentes que saldrán el viernes en la procesión regresan a sus casas. Llevan más de dos meses preparándose espiritual y físicamente para ese momento.

    Alicia Garcés Guzmán, coordinadora del grupo de engrillados de la Parroquia de la Asunción, declara que a través de retiros espirituales, reuniones semanales y encuentros grupales prepararan a los engrillados de cara a la peregrinación.

    "Ellos salen haciendo su meditación personal. Llevan dos compañeros que los van ayudando (porque van cubiertos), y toman limón con agua" para la sed, señala Alicia Garcés.

    Para este año, se tiene prevista la participación de 40 engrillados, y diez de ellos son novatos.

    El resto, llevan desde 20, 30 o hasta 45 años participando en esta procesión.

    En la Procesión de los Engrillados participan hombres de entre 15 años a 65 años.

    José Luis Rojas Cuenca salió por primera vez como engrillado a los 15 años.

    Recuerda que el objetivo de las personas que participan en la procesión no es el de ser "mártires".

    "No buscamos el perdón, ni venimos porque Dios nos dio algo que pedimos; es un acto de penitencia propio", apunta.

    Además agrega que, pese a la idea generalizada que existe sobre los engrillados, "no somos delincuentes, rateros ni violadores".

    Para Emanuel García Dorado, de 20 años, el salir como engrillado es una manera de agradecer la buena salud de su abuela. "Le prometí que si me ayudaba iba a cumplirle de esta forma", asevera.

    El  viernes, 19 de abril, la Procesión de los Engrillados saldrá ante miles de visitantes a las calles de Atlixco.

    Durante dos horas, recorrerán las calles de este pintoresco municipio ante la mirada atenta de turistas nacionales e internacionales.

    Aunque se desconoce la fecha exacta del comienzo de esta tradición, los organizadores señalan que la Procesión de los Engrillados cuenta con más de 100 años de antigüedad.