Ley de Amnistía

Con huelga de hambre, en México exigen la libertad de sus familiares

Un grupo de 11 personas cumple siete días sin probar alimentos sólidos.

Telemundo

CIUDAD DE MÉXICO - La debilidad que ya muestra su cuerpo no les impide repetir una y otra vez el himno de su lucha: "¡huelga de hambre vencerá!".

Con la mano arriba y la imagen de su primogénito cobijando su corazón, Celia Arroyo cumplió 7 días desde que dejó de comer, como parte de la protesta para exigir que su hijo sea liberado de la prisión en la que se encuentra desde hace casi seis años por un secuestro que, ella asegura, no cometió.

Mantente al tanto de todas las noticias de actualidad y de lo último que ocurre en nuestra comunidad descargando la aplicación de Telemundo 51 para iOS o Android.

"Por el solo hecho de que una persona dijo él fue, porque está mugroso, está moreno y está lleno de suciedad, ese fue su argumento quejoso porque no presentó ninguna prueba pericial que lo acusara a mi hijo", detalla Arroyo.

Junto a la mujer de 60 años, otras personas también permanecen en sus improvisadas camas, bebiendo solo suero y pidiendo que sus seres queridos sean beneficiados con la Ley de Amnistía propuesta el año pasado por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Según la propuesta, quienes cometieron su primer delito, no hayan incurrido en privación de la vida y no usaron armas de fuego, podrían ser excarcelados.

Claudia Juárez forma parte de la huelga de hambre por su padre y su hermano. Hace un mes se rapó con otras 24 mujeres, luego se sacaron sangre y escribieron con ella sus consignas, y asegura que esta vez no parará hasta que reciban una respuesta.

Binomios caninos participaron en la recuperación de restos humanos de víctimas de un presunto feminicida serial que fue capturado en el Estado de México.

"Y no me importa, no me importa si me tengo que quedar aquí, si mi cuerpo no resiste, si me tengo que morir aquí, aquí me voy a morir", afirma.

Lo mismo piensan quienes dentro de una carpa poco a poco van perdiendo la fuerza para levantarse.

Los manifestantes aseguran que no terminarán su huelga de hambre hasta que las autoridades entablen un diálogo con ellos y por lo menos les garanticen que los casos de sus familiares van a ser analizados.

Reciben amenazas a través de sus redes sociales y celulares, que se dirigen a sus vidas y a las de sus hijos, para que dejen de hacer su trabajo.

Las autoridades involucradas aseguran que están revisando los expedientes de los internos que podrían ser liberados.

"Pero la solución no es a corto plazo, por supuesto que no, porque si ellos pretenden o consideran que sus familiares son inocentes, pues tienen que presentar alguna evidencia donde hubo error o hubo un juzgamiento equivocado", advierte Ricardo Sodi, presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México.

Pero eso llevará tiempo y, quienes se niegan a alimentarse, cada día estarán en un mayor peligro.

Contáctanos