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Unos 400 mil migrantes pasaron a Panamá en 2023 por el Darién; la mitad eran niños

La aterradora cifra la revelan las autoridades de Panamá, cuya principal medida es que los migrantes que se detengan y presenten antecedentes judiciales puedan ser deportados.

Telemundo

Cada vez son más perturbadoras las imágenes de multitudes de inmigrantes que cada día pasan por la Selva del Tapón del Darién hacia Panamá. En 400 mil se centra la cifra de personas que han pasado solo en el 2023 con destino a Estados Unidos, de ellos al menos el 50% son niños y bebés.

Los migrantes que atraviesan la selva del Darién son evidencia del éxodo migratorio hacia Estados Unidos que cada vez es más multitudinario.

Deiby Verez, un migrante venezolano, confiesa: “sí, nosotros vamos con mente positiva hermano, palante es pa allá, pa’ tras ni pa’ agarrar impulso, retroceder nunca rendirse jamás”.

Antes era una jungla completamente intransitable, hoy lo preocupante es que solo en 2023 ya pasaron hacia Panamá unos 200 mil inmigrantes menores de edad.

La aterradora cifra la revelan las autoridades de Panamá, cuya principal medida es que los migrantes que se detengan y presenten antecedentes judiciales puedan ser deportados.

Juan Manuel Pino, ministro de seguridad pública de Panamá, asegura que están “buscando bajar la intensidad de esta inmigración y principalmente luchando contra el crimen organizado que anda detrás de esa inmigración que viene del Golfo de Urabá”.

Y precisamente allí las autoridades colombianas no tienen planes de contingencia, tampoco el gobierno local.

Jorge Tobón, alcalde de Necoclí, remarca: “miren hacia la región del Urabá, lo que está pasando realmente. Porque si Panamá llega a cerrar la frontera, va haber una crisis sin precedentes en este territorio”.

Adriana Velásquez, subdirectora del instituto colombiano de bienestar familiar, comenta: “hemos atendido solamente en prevención para esta región, 15 mil niños y niñas en distintos municipios que tienen esta alerta incluido Turbo, Necoclí y del lado del Chocó en Acandí y Capurganá”.

Pero la realidad es que este éxodo solo sigue separando familias. El migrante ecuatoriano Víctor Bowman precisa que va “triste” tras “dejar botada a toda la familia, que oren, que oren por mi”, dice con voz entrecortada.

Orar es una de las pocas opciones porque la otra alarma es que en Necoclí también se denuncia sobre la indigencia y situación de calle que ya están comenzando a vivir muchos migrantes que quedan allí varados.

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