Masacre de Parkland

Continúan alegatos de la defensa en el juicio del autor confeso de masacre de Parkland

Problemas para hacer amigos y la imposibilidad para controlar su comportamiento de niño fueron las consideraciones que hicieron los testigos de la defensa sobre el confeso autor de la masacre de Parkland.  

Telemundo

Problemas para hacer amigos y la imposibilidad para controlar su comportamiento de niño fueron algunas de las consideraciones que hicieron los testigos de la defensa sobre el confeso autor de la masacre de Parkland.  

Los testigos de la defensa son psiquiatras, psicólogos, consejeros estudiantiles, maestros y amigos de la familia adoptiva. Todos se refieren al mal comportamiento, arrebatos y emociones violentas que de niño tenía el acusado Nikolas Cruz.

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Paul Gold, contó que vivía al lado de la casa de la familia Cruz, que fue pareja de una amiga de Lynda y que los hijos adoptivos de ella jugaban habitualmente con los suyos.

“Algunas veces parecía que el ruido fuerte sobresaltaba a este niño más de lo normal. Un día le dije a su madre que era algo para observar”, refirió Gold.

También recordó que Lynda era una madre luchadora, sin mucho dinero, y se desvivía por criar a esos dos niños, en referencia a Zakary y al hoy acusado Nikolas Cruz.

“En aquella casa faltaba la comida. La nevera estaba vacía, pero tenía un candado porque algunas veces los niños solían robar alimentos, cuando había”, se refirió Gold además al estado de la vivienda, cuando recordó que las paredes estaban golpeadas, escritas y el baño tenía daños que Lynda solucionó.

“Le he visto ponerse bastante locos en la casa a veces”.

Le contó al jurado que Zachary era más sociable, su hermano solía caminar por el vecindario. Muchas veces estaba solo. Era extraño.

“Cuando Lynda murió en noviembre de 2017, yo lo llevé al funeral de su madre”, después recordó algo sobre el 14 de febrero de 2018, día del tiroteo.

“Lo llame para advertirle que había alguien disparando y que tuviera cuidado. No podía imaginar que era él. Cuando supe que 17 niños habían muerto empecé a gritar. Estaba angustiado y enojado. Tuve un millón de emociones que me atravesaron y ninguna era buena”.

El vecino dijo que nunca supo sobre las armas que tenía el acusado hasta después del tiroteo y que jamás debería haber tenido alguna.

En esta instancia del juicio los padres de las víctimas se preguntan cómo es posible que con tantos antecedentes, y una infancia traumática, el imputado haya podido, a sus 18 años, comprar de manera legal un rifle estilo AR-15 y como consecuencia de ello, sus hijos hoy, estén muertos.

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