Honduras

Tras las rejas: el expresidente Juan Orlando Hernández pasó su primera noche detenido en NYC

Juan Orlando Hernández ha negado rotundamente haber cometido algún delito relacionado con narcotráfico.

Telemundo

NUEVA YORK -- El expresidente Juan Orlando Hernández, quien estuvo al mando del país durante ocho años, llegó esposado a un aeropuerto al norte de la Ciudad de Nueva York el jueves cuando fue extraditado para enfrentar cargos en una amplia investigación federal de narcótico.

Hernández, quien ha negado rotundamente haber cometido algún delito, fue escoltado bajo una fuerte vigilancia por agentes de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) hasta una camioneta que esperaba para llevarlo al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn antes de su comparecencia inicial ante el tribunal.

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Esa aparición en el Distrito Sur de Nueva York se espera en algún momento este viernes. De ser encontrado culpable, el exmandatario de 53 años podría enfrentar cadena perpetua.

La sorpresiva imagen de un exjefe de Estado esposado, escoltado a un avión del gobierno de Estados Unidos por agentes de la DEA, siguió al arresto de Hernández en febrero en su casa en Tegucigalpa.

El fiscal general de los Estados Unidos, Merrick Garland, dijo que Hernández “abusó de su posición como presidente de Honduras desde 2014 hasta 2022 para operar el país como un narcoestado” y que recibió sobornos por parte de múltiples carteles, incluido, cuando era congresista, del Cártel de Sinaloa, operado en su momento por Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Las autoridades de Estados Unidos dijeron el jueves, cuando fue extraditado, que entre aproximadamente 2004 y 2022 Hernández participó en una “violenta” conspiración para permitir que carteles de la droga enviaran miles de kilos de cocaína a Estados Unidos a cambio de pagarle millones de dólares.

“Debido a estos supuestos crímenes, comunidades en Estados Unidos sufrieron y el pueblo de Honduras sufrió”, dijo Garland.

Las autoridades estadounidenses hicieron públicos el jueves documentos que acusan a Hernández de tres cargos: conspirar para importar cocaína a Estados Unidos, usar armas y conspirar para usar armas y herramientas destructivas.

Apenas tres meses después de dejar el cargo, Hernández abordó esposado un avión con agentes de la DEA, para ser trasladado a ese país donde enfrenta los cargos en el Distrito Sur de Nueva York.

Getty Images

SU SUPUESTA CONEXIÓN CON EL "CHAPO" GUZMÁN

La aeronave partió desde la base de la Fuerza Aérea de Honduras en Tegucigalpa, luego que el ministro de Seguridad, Ramón Sabillón, entregase al exgobernante a los agentes antidrogas. “Ya se ejecutó la orden completa de extradición. Él contestó las preguntas que se le formularon; iba estable física y mentalmente”, señaló Sabillón.

Según las autoridades estadounidenses, Hernández empezó a enriquecerse con dinero de la droga desde que era congresista en Honduras y también usó el dinero para impulsar sus campañas políticas a la presidencia.

Por ejemplo, en 2013, cuando hacia campaña para ser presidente, aceptó aproximadamente $1 millón por parte de “El Chapo”, asegura Estados Unidos. El supuesto pago se hizo al hermano de Hernández, Tony Hernández, quien fue sentenciado a cadena perpetua por narcotráfico en Nueva York en 2019.

Según las acusaciones, Hernández usó los sobornos de los narcos para asegurar su ascenso en la política de su país, incluida su elección como presidente en 2013 y 2017. En ambas elecciones, Hernández pidió a narcotraficantes que sobornaran a políticos para asegurar que éstos le apoyarían y ganaría así la presidencia, asegura Estados Unidos.

“A cambio, a los narcotraficantes en Honduras se les permitía operar con total impunidad”, dijo Garland. “Acusamos a Hernández de corromper las instituciones públicas legítimas de su país, incluyendo partes de la policía nacional, el ejército y el Congreso nacional”.

Juan Orlando Hernández será entregado a las autoridades estadounidenses. Para ver más de Telemundo, visita https://www.nbc.com/networks/telemundo

LAS ACUSACIONES EN SU CONTRA

El Departamento de Justicia estadounidense dijo que el 27 de enero a Hernández se le impusieron los cargos y que se emitió una orden de arresto contra él.

Según Estados Unidos, el expresidente de Honduras ofrecía a los narcos protección ante investigaciones de la policía y acceso a datos policiales, como datos de radares. Junto a otros funcionarios, coordinaba con narcotraficantes para que éstos pudieron transportar la droga.

Las acusaciones contra Hernández se han escuchado de forma repetida en las cortes de Nueva York, tanto durante el juicio a su hermano Tony Hernández, como en el juicio a Geovanny Fuentes, un hondureño que también fue declarado culpable de narcotráfico. Varios narcotraficantes, incluido Devis Leonel Rivera Maradiaga, exlíder de Los Cachiros, han testificado contra el exmandatario.

Hernández fue arrestado en su casa en Tegucigalpa en febrero a pedido de las autoridades estadounidenses. Lo encadenaron y lo exhibieron frente a los periodistas, un espectáculo que muchos hondureños nunca imaginaron presenciar.

La Corte Suprema de Honduras rechazó a fines de marzo una apelación a la decisión de un juez a favor de la extradición.

Los fiscales estadounidenses han acusado a Hernández de impulsar su ascenso político con dinero de los narcotraficantes. Los pagos se hicieron a cambio de que las autoridades hondureñas les permitieran operar y recibir información para no ser interceptados, aseguran.

Hernández ha negado repetidamente haber actuado mal. En un mensaje de video publicado el jueves, dijo: “Soy inocente, he sido y estoy siendo sometido a un proceso de manera injusta”.

En una sesión que duró cuatro horas, los 15 magistrados que integran el pleno de la Corte Suprema hondureña ratificaron la extradición del exgobernante autorizada el 16 de marzo por un juez natural designado para conocer sobre el requerimiento de Estados Unidos.

QUÉ DICE EL EXPRESIDENTE HONDUREÑO

El exmandatario ha dicho que es víctima de narcotraficantes que extraditó durante su administración y que según asegura ahora mienten para buscar venganza.

Henry Osorto Canales, comisionado retirado de la Policía Nacional que ahora es analista, dijo que si bien la extradición fue una vergüenza para Honduras, también fue un día histórico.

“Este es un inicio porque se ha comenzado con la pieza política más grande que tenía el país y lógicamente van ir cayendo el resto de piezas, por lo menos las más cercanas, en este caso los que colaboraban dentro los entes de Seguridad y Defensa, así como fiscales, jueces y otros funcionarios que se prestaron a este juego utilizando la institucionalidad”, consideró.

Los fiscales han pasado años construyendo casos de narcotraficantes de bajo nivel y políticos locales hasta jefes del crimen organizado que usaron sus conexiones políticas y vínculos con los cárteles del narcotráfico en Colombia y México para mover toneladas de cocaína a los Estados Unidos.

Muchos de ellos testificaron sobre pagos al exmandatario Hernández o a uno de sus hermanos, también político.

Hernández asumió en enero de 2014 y ocupó la presidencia hasta enero pasado, cuando juró en su reemplazo Xiomara Castro. Castro hizo campaña para erradicar la corrupción en Honduras y Hernández fue visto como el objetivo principal.

El miércoles, la Corte Suprema de Honduras rechazó una apelación del exjefe de la Policía Nacional, Juan Carlos Bonilla Valladares, mejor conocido como “El Tigre”. Fue arrestado después de Hernández a pedido de fiscales estadounidenses por cargos similares y se espera que sea extraditado en las próximas semanas.

Estados Unidos pidió su arresto y extradición.

Los fiscales estadounidenses alegan que Bonilla ayudó en el movimiento de toneladas de cocaína a través de Honduras, trabajando con Hernández y su hermano Tony Hernández, ambos aparecen como cómplices en el caso levantado en el Distrito Sur de Nueva York.

Hernández fue sacado en medio de una fuerte vigilancia desde la celda donde estuvo confinado desde el 15 de febrero y trasladado en helicóptero a la base aérea militar poco antes del mediodía.

En un inicio se tenía programada la extradición para las 7:00 de la mañana hora local, pero debido a un retraso en la llegada del avión de la DEA la operación se concretó siete horas más tarde.

Un grupo de personas, entre seguidores y detractores, llegó hasta las afueras de la base aérea para observar a distancia el despegue de la nave que llevó al mandatario a suelo estadounidense, y a algunos se los vio saltar de alegría.

Miles de hondureños emigraron del país durante la administración de Hernández a menudo gritando ”¡Fuera JOH!”, las iniciales del nombre completo del exlíder, mientras caminaban hacia Norteamérica. Con frecuencia se quejaron de la falta de empleos y de la violencia de bandas.

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