Papa acepta renuncia de obispo que ocultó abuso

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    El obispo Finn se declaró culpable de un cargo menor de no denunciar un supuesto abuso y fue condenado a dos años de libertad condicional en 2012.

    CIUDAD DEL VATICANO -- El papa Francisco aceptó el martes la dimisión de un obispo estadounidense que se declaró culpable de no informar sobre un sacerdote que supuestamente abusó de menores, respondiendo a las peticiones de víctimas para actuar contra los prelados que encubren a sacerdotes pedófilos.

    Vídeo: Papa acepta renuncia de obispo que ocultó abuso

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    Hasta ahora ningún obispo había sido retirado de su cargo por encubrir a sacerdotes culpables.
    (Publicado martes 21 de abril de 2015)

    El Vaticano informó que el obispo Robert Finn presentó su renuncia en virtud de un código de la ley canónica que permite dejar el cargo por enfermedad o por un motivo "serio" que les haga inadecuados para el puesto.

    La Santa Sede no dio la razón de la renuncia de Finn, quien con 62 años todavía le faltaban algunos para retirarse a la edad promedio de 75.

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    Finn, que lidera la diócesis de Kansas City-St. Joseph en Missouri, esperó seis meses antes de informar a la policía sobre el reverendo Shawn Ratigan, cuya computadora contenía cientos de fotos lascivas de niñas tomadas dentro y alrededor de iglesias en las que trabajó.

    Ratigan fue condenado a 50 años de cárcel tras declararse culpable de cargos de pornografía infantil.

    Finn se declaró culpable de un cargo menor de no denunciar un supuesto abuso y fue condenado a dos años de libertad condicional en 2012.

    Pero desde entonces había enfrentado la presión de católicos locales para que renunciara, mientras algunos creyentes pedían a Francisco que lo retirara de la diócesis.

    Hasta ahora ningún obispo había sido retirado de su cargo por encubrir a sacerdotes culpables. Y técnicamente hablando, Finn no fue retirado, sino que él renunció, de la misma forma como el cardenal de Boston, Bernard Law, ofreció dejar el cargo en 2002 después de que un escándalo de sacerdotes pedófilos explotara en su arquidiócesis.

     

    Law no fue sentenciado de crimen alguno, como Finn, y el hecho de que el Vaticano no le hubiera sancionado o depuesto había alimentado las quejas de las víctimas sobre que los obispos seguían estando protegidos, incluso tras la promesa de "tolerancia cero" de Francisco.