GUANAJUATO.- Benedicto XVI hizo un llamamiento a la familias, a la Iglesia, a la escuela y a los gobernantes que "protejan y cuiden" a los niños, "para que nunca se apague su sonrisa, puedan vivir en paz y mirar al futuro con confianza".
El Pontífice hizo esta petición en el discurso que dirigió a varias miles de niños mexicanos, con los que se reunió este sábado en la ciudad de Guanajuato, a los que dijo que ocupan un lugar en su corazón, especialmente los que soportan el peso del sufrimiento, el abandono, la violencia o el hambre.
Acompañado por cuatro niños en el balcón desde el que habló, el Obispo de Roma dijo que la familia, la Iglesia, la escuela y los gobernantes han de trabajar unidos para que los niños puedan recibir como herencia un mundo mejor, "sin envidias ni divisiones".
Benedicto XVI ha condenado y deplorado en numerosas ocasiones los casos de abusos sexuales contra los pequeños por parte de clérigos pederastas y en los entornos familiares y siempre ha pedido respeto hacia los más pequeños.
Siempre ha dicho que la Iglesia promueve la tutela de la dignidad y de los derechos de los menores, pero no ha dudado en afirmar reiteradamente que "por desgracia, muchas veces, algunos de sus miembros, actuando en contra de ese compromiso han violado esos derechos, un comportamiento que la Iglesia jamás dejará de deplorar y de condenar".
En su segundo día de estancia en México, el Pontífice se trasladó a Guanajuato, capital del estado del mismo nombre, centro del catolicismo mexicano, donde se reunió con el presidente, Felipe Calderón, y después en la plaza de la Paz, con cinco mil niños y decenas de miles de adultos, a los que dedicó el único discurso público de la jornada.