Llega el verano y la diversión está en el agua. Albercas, estanques, lagos y playas se convierten en los centros de entretenimiento. Sin embargo, incluso en las más bajas profundidades (y hablamos de centímetros) o en los ambientes más controlados; hay peligros latentes para los niños. Cuídalos para prevenir accidentes.
Supervisión, medida elemental
¿Sabías que un niño pequeño puede ahogarse en menos de 6 centímetros de agua? Ésto da una nueva perspectiva a lugares que podrían considerarse seguros, como tinas, fuentes o albercas inflables. Por ello, la primera regla para que tus hijos estén a salvo en el agua, es que tengan supervisión permanente de un adulto. Pero no solamente su presencia, sino que, la persona asignada además de saber nadar, debe estar atenta a lo que sucede dentro y fuera del agua. Una llamada teléfonica, por ejemplo, es suficiente para distraernos.
Para los niños menores de 4 años, o aquellos que aún están aprendiendo a nadar, la supervisión debe estar dentro del agua, al alcance de sus brazos. Del mismo modo que es necesario contar con dispositivos de flotación adecuados para su edad. Como los chalecos que se ajustan entre las piernas y tienen soporte para la cabeza.
Albercas y jacuzzis
Tener piscinas o jacuzzis en casa, implica una gran responsabilidad, y montar una valla alrededor de ellos, es uno de los recursos más efectivos para prevenir accidentes. Eso sí, requieren contar con una altura de por lo menos 1.30 m y cerraduras fuera del alcance de los niños.
¡Ah! y tras un día de diversión en la alberca, asegúrate de sacar del agua todos los juguetes, pues los niños pueden ahogarse si caen a la piscina, tratando de alcanzarlos.
Lagos y estanques
Su características naturales implican peligros que pueden pasar desapercibidos, como:
Profundidad inadvertida. Las aguas tienden a hacerse más profundas, aun cerca de la orilla.
Rocas y basura. Piedras y cristales pueden esconderse en el fondo. Asegúrate de que tus niños naden con zapatillas acuáticas.
Pastos y hierbas. Son especialmente comunes y es muy fácil enredarse en ellos.
Presta atención a la presencia de estos elementos, antes de permitir que tus hijos se zambullan en lagos o estanques.
En el mar
Instruye a tus hijos en las precauciones que deben tomar con respecto al oleaje:
Buscar al salvavidas. Y nadar solamente dónde y cuándo haya uno presente.
Evitar muelles. Y pilotes, pues las olas pueden empujarles contra ellos.
Nunca dar la espalda al agua. Porque una ola inesperada puede tumbarlos.
Haz de tus hijos, nadadores inteligentes
Enseña a tus niños las precauciones para mantenerse a salvo dentro del agua:
No correr o empujarse alrededor de la alberca.
Salir de la piscina si hay mal clima, especialmente en caso de tormentas eléctricas.
No nadar en zonas donde se indique que no está permitido hacerlo.
En caso de emergencia, notificar al salvavidas o a un adulto, inmediatamente.
Fuente: kidshealth.org