San Luis Potosí, una joya preservada

La ciudad señorial de San Luis Potosí es una joya de la arquitectura colonial ubicada entre áridos parajes.

La catedral de San Luis Potosí vista desde la Plaza de Armas.
La catedral de San Luis Potosí vista desde la Plaza de Armas.
Crédito: TomSpinker/Flickr
Por TELEMUNDO LOCAL 17 de julio de 2014

Una de las muestras del paso de los conquistadores españoles por tierras mexicanas es la ciudad de San Luis Potosí, capital del estado del mismo nombre, que se alza majestuosa entre el paisaje semidesértico que la rodea en la parte central del país.


Fundada en el siglo XVI, se trata de una de las ciudades más antiguas de México y debe su nombre a San Luis Rey (Luis IX de Francia) y a las minas legendarias de Potosí, en Bolivia, ya que los conquistadores españoles llegaron a fundarla atraídos por la supuesta riqueza de sus minas de plata, que si bien existieron y existen nunca fueron tan abundantes como aquellas de las que se extrae la fluorita, un mineral del que San Luis Potosí es uno de los productores mundiales más importantes.


Hoy en día, la ciudad conserva la belleza de sus primeras construcciones, como su famosa catedral, que fue edificada justo donde sus primeros pobladores habían construido una modesta parroquia; y que en su fachada aún conserva esculturas de mármol de Carrara y guarda obras del arte religioso de estilo neoclásico en su interior.


En este video del gobierno local se pueden observar algunas de las maravillas que han hecho famosa a esta ciudad.




Pero la catedral no es el único edificio que puede ser recorrido cuando se visita San Luis Potosí. Numerosos museos, plazas y templos dan cuenta de una esplendorosa arquitectura religiosa y civil, como el área dedicada a San Francisco: una construcción que es considerada una joya del barroco mexicano.
La Plaza de San Francisco es del siglo XVII y entre sus principales atractivos están un gran órgano tubular, la Capilla de Aranzazú, pinturas de Antonio de Torres, la sacristía de estilo churrigueresco, esculturas barrocas y un fabuloso candil de cristal cortado que pende de la cúpula.


Plaza San Francisco, una joya potosina. Foto: Eneas De Troya/Flickr


Y como éste, hay otros edificios coloniales dignos de ser visitados en esta ciudad que está rodeada de zonas áridas.
En esos sitios abundan los cactus que se elevan al cielo y presumen de sus puntas colmadas de frutos: las tunas, una delicia natural protegida por finas espinas, que deben ser retiradas antes poder ser comidas.


"Al nopal sólo lo visitan cuando tiene tunas", dice un popular refrán mexicano. Foto: cl a ra maría inés/Flickr