Velan los restos del policía latino asesinado

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    EFE
    Rafael Ramos

    NUEVA YORK -- El cuerpo de uno de los dos policías asesinados el sábado pasado en Nueva York quedó instalado el sábado en una iglesia de esa ciudad para que sea velado antes de su entierro este sábado, en un acto al que asistirán miles de personas.

    El féretro de Rafael Ramos llegó a una iglesia del distrito de Queens cubierto con la bandera de rayas blancas y verdes y estrellas blancas sobre un fondo azul, la insignia del Departamento de Policía de Nueva York.

    El cofre con los restos fue cargado por varios policías uniformados desde el vehículo en el que llegó hasta dentro del templo, donde no se permitió el acceso a los periodistas.

    A la iglesia entraron después civiles y policías, algunos con velas y flores, para velar el cuerpo del agente, de 40 años, padre de dos hijos y de una familia de origen puertorriqueño.

    Video en crudo: Miles despiden a oficial latino asesinado

    Video en crudo: Miles despiden a oficial latino asesinado
    El féretro de Rafael Ramos llegó a una iglesia del distrito de Queens cubierto con la bandera de rayas blancas y verdes y estrellas blancas sobre un fondo azul, la insignia del Departamento de Policía de Nueva York. (Publicado sábado 27 de diciembre de 2014)

    El pastor del templo, Rafael Castillo, en declaraciones a los periodistas antes de que comenzara el velatorio calificó a Ramos como un "buen marido y padre" y destacó la "gran fe" que tenía y que le llevó a participar en actividades regulares en esa iglesia.

    "Amábamos cómo servía a la gente. Vamos a echarlo de menos", agregó el pastor protestante.

    Ramos fue asesinado junto a su compañero Wenjian Liu, de 32 años, por una persona de raza negra, Ismaaiyl Brinsley, de 28 años, que se suicidó poco después de perpetrar el doble asesinato, en el distrito neoyorquino de Brooklyn.

    Brinsley, que padecía problemas mentales, actuó invocando el nombre de dos afroamericanos que murieron a manos de la Policía, uno de ellos Eric Garner, en Nueva York, en julio pasado, y el otro Michael Brown, en Ferguson (Misuri), en agosto.

    El asesinato de los dos policías se produjo en medio de una ola de manifestaciones en Nueva York y en otros lugares del país por las muertes de Garner y de Brown, que han hecho reflotar tensiones raciales no vistas en Estados Unidos en varios años.

    Al entierro de Ramos se espera que asistan, entre otras personalidades, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, y el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio.

    También se ha informado que estarán presentes miles de policías que llegarán desde distintos lugares del país, en cantidades que algunos medios locales cifran en cerca de 25,000.

    Se desconocen detalles sobre los funerales del agente Liu. Su familia, que ha expresado su deseo de enterrarlo en privado, está esperando algunos parientes procedentes de China.

    El cuerpo de Ramos quedó instalado para el velatorio después de que tanto él como Liu fueran recordados desde el domingo pasado en un altar improvisado que se levantó en el mismo lugar donde fueron asesinados a sangre fría.


    (Los agentes Rafael Ramos y Wenjian Liu)

    Por allí han pasado en los últimos días familiares de los dos policías y autoridades de Nueva York, como el alcalde de la ciudad y el gobernador del estado, Andrew Cuomo.

    La muerte de los dos agentes ha generado un movimiento de solidaridad en la ciudad para atender a las dos familias.

    Una organización caritativa anunció que recaudará fondos para cubrir las hipotecas de los dos policías asesinados.

    Además, la fundación de caridad Silver Shield, que pertenece al propietario del equipo de béisbol New York Yankees, George Steinbrenner, donó 40,000 dólares para la educación de los hijos de Ramos.

    También se han conocido otros gestos, como el del capitán de los New York Mets, David Wright, quien invitó a los hijos de Ramos de unirse a ese equipo de béisbol en los entrenamientos de la próxima primavera.

    Wright, cuyo padre es un policía retirado, se sintió especialmente conmovido tras el asesinato Ramos y Liu, y en la pasada Nochebuena llamó a los hijos del primero para hablar con ellos y expresarle su solidaridad.