Salvadoreños recuerdan al mártir Romero

Salvadoreños recuerdan al mártir Romero

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    Con misas, actos culturales y una peregrinación en la capital, miles de salvadoreños y extranjeros recordaron el martes el 35 aniversario del martirio de monseñor Oscar Arnulfo Romero, que el 23 de mayo será proclamado beato.

    Seguidores de Romero, muchos de ellos extranjeros; el presidente Salvador Sánchez Cerén y el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, David Morales, participaron de una misa en la pequeña capilla del hospital La Divina Providencia que atiende a enfermos de cáncer terminal y donde el prelado fue asesinado.

    El obispo de Saltillo, México, monseñor Raúl Vera, presidió la emotiva misa. "Don Oscar es un don que va a ayudar a la Iglesia a recuperar su sentido profético y no cabe duda que sus méritos están en la presencia de Dios", dijo a The Associated Press.

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    Vídeo: Salvadoreños recuerdan al mártir Romero

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    El papa Francisco aprobó el 3 de febrero el decreto para su beatificación, en el que se reconoce el "martirio" del arzobispo que fue asesinado por "odio a la fe". (Publicado martes 24 de marzo de 2015)

    Agregó que "Don Oscar es un poderoso intercesor del mundo en este momento para todos nosotros y una luz para la Iglesia".

    La pequeña capilla del hospitalito para cancerosos no fue suficiente para albergar a los miles de peregrinos que esperaron que terminara la misa en la que participaron varios sacerdotes y obispos y luego marcharon hacia la catedral, en un recorrido de unos siete kilómetros, para visitar la cripta que guarda los restos del religioso.

    Al frente de la marcha los peregrinos portaban un inmenso retrato del arzobispo mártir, al que ahora todos llaman "San Romero de América".

    El papa Francisco aprobó el 3 de febrero el decreto para su beatificación, en el que se reconoce el "martirio" del arzobispo que fue asesinado por "odio a la fe".

    Romero será proclamado beato, un paso intermedio hacia la canonización, en una ceremonia que se realizará en la capital salvadoreña el 23 de mayo.

    "Estoy aquí para rendirle homenaje a nuestro santo, Romero es nuestro, es de todos los salvadoreños, es San Romero de América y del mundo", dijo a AP Catarino Pereira, un campesino que llegó desde Chalatenango para participar de la misa y la marcha a la catedral.

    El hombre de 64 años y de piel curtida por el sol, también llegó para pedir justicia para el arzobispo que "murió por defendernos a nosotros los pobres, por defender a los más débiles. Por eso lo mataron".

    Romero, llamado "la voz de los sin voz", recibió un disparo mortal cuando oficiaba misa un día después de pedir a los militares en una homilía: "En nombre de Dios y de este sufrido pueblo les ruego, les suplico, les ordeno, en nombre de Dios, cese la represión".

    Un informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, creada poco después de los acuerdos de paz, determinó que el autor intelectual del crimen fue el ya fallecido mayor Roberto D'Abuisson, fundador del partido derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que gobernó el país durante 20 años (1989-2009).

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    Sin embargo, los responsables materiales del crimen no serán castigados debido a una amnistía promulgada por el gobierno de Arena horas antes de ser divulgado el informe de la Comisión en 1993.

    Por su parte, el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos David Morales dijo que "monseñor Romero representa un caso de demanda de justicia para el pueblo de El Salvador y para los pueblos oprimidos del mundo".

    Agregó que "monseñor fue víctima de una ejecución extrajudicial perpetrada por un escuadrón de la muerte, escuadrones de la muerte, incluido el que asesinó a monseñor Romero que funcionaron con la tolerancia, el apoyo, financiamiento del Estado y también de poderosos sectores que dominaban el país con su poder económico".

    Morales dijo que se conoce quienes participaron en el asesinato del arzobispo pero criticó al sistema de justicia salvadoreño que "no ha sido capaz y no ha tenido voluntad" de llevar adelante una investigación del magnicidio y sostuvo que para este caso "las amnistías y las prescripciones no aplican".