Posponen ejecución de mujer en Georgia

Posponen ejecución de mujer en Georgia

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    Gissendaner fue declarada culpable de homicidio en febrero de 1997 por el apuñalamiento de su esposo.

    ATLANTA - La ejecución de la única mujer en lista de espera para recibir la pena capital en Georgia fue pospuesta por segunda vez el lunes.

    La ejecución de Kelly Renee Gissendaner, de 46 años, estaba programada para las 7:00 p.m. en la prisión estatal de Jackson, después de que se pospuso por primera vez la semana pasada.

    Esta ocasión, la posposición de la muerte de la convicta se debió a problemas con las drogas que se le iban a suministrar.

    "Antes de la ejecución, las drogas fueron enviadas a un laboratorio independiente para pruebas de potencia. Las drogas estaban dentro de los límites aceptables", dijo el Departamento de Corrección de Georgia en un comunicado.

    "En las horas previas a la ejecución programada, el equipo realizó las verificaciones necesarias. En ese momento, las drogas no arrojaron un resultado claro. El Departamento de Corrección de inmediato consultó con un farmacéutico, y con extrema precaución, la ejecución de la reclusa Gissendaner ha sido pospuesta", se agregó.

    Gissendaner fue declarada culpable de asesinato en febrero de 1997 por el apuñalamiento de su esposo, Douglas Gissendaner. Los fiscales sostuvieron que ella se asoció con su novio, Gregory Owen, para cometer el homicidio. Owen se declaró culpable del crimen y cumple una sentencia de prisión perpetua después de atestiguar contra la mujer, y dentro de ocho años tendrá la primera posibilidad de solicitar la libertad condicional.

    De llevarse a cabo la ejecución de Gissendaner, será la primera mujer a la que se le aplica la pena de muerte en Georgia desde 1945, y apenas la mujer número 16 que muere así en el país desde que en 1976 la Corte Suprema aprobó que volviera a aplicarse esa sanción.

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    La ejecución estaba programada para el miércoles pasado pero el Departamento de Prisiones la pospuso debido a un pronóstico del mal tiempo.

    La Junta de Perdón y Libertad Condicional de Georgia, la única entidad autorizada para conmutar una sentencia de muerte, negó clemencia la semana pasada, pero los abogados defensores le solicitaron el lunes que reconsiderara su decisión y la cambiara por prisión perpetua sin posibilidad de libertad.

    Está pendiente una respuesta de la Corte Suprema después que un tribunal de apelaciones rechazó el pedido de los abogados de una demora, aduciendo que el proceso de ejecución por inyección letal de Georgia no era suficientemente transparente como para ser desafiado en la corte.

    Kelly y Douglas Gissendaner mantenían una relación tormentosa, en la que se separaban y volvían a unirse una y otra vez. Ella era una madre de 28 años con tres hijos de 12, 7 y 5 años y mantenía relaciones amorosas intermitentes con Owen.

    En vez de divorciarse nuevamente de su marido, Kelly instó a Owen a matarlo. Siguiendo las instrucciones de la mujer, Owen emboscó al marido mientras ella se fue a bailar con sus amigas y lo obligó a manejar hasta un lugar remoto. Allí lo hizo descender y lo mató a puñaladas, dijo la fiscalía.

    La mujer y su amante prendieron fuego al automóvil del muerto en un intento por encubrir el asesinato. Ambos negaron toda responsabilidad hasta que Owen confesó y atestiguó contra su antigua amante.

    Los abogados de la mujer objetaron la sentencia por considerarla desproporcionada puesto que ella no estuvo presente cuando Owen mató a su marido. Pero la Corte Suprema de Georgia rechazó el pedido por 5-2 el lunes aduciendo que ella presionó por el asesinato en vez del divorcio para quedarse con el dinero del seguro de su esposo.

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    Su pedido de clemencia incluye testimonios de decenas de asesores espirituales, otras reclusas y personal correccional que la describieron como una mujer a la que la fe ha transformado en la cárcel. Ha manifestado arrepentimiento y ha ayudado a otras presas, contribuyendo a su vez a que los guardias mantuvieran control, dijeron.

    "La transformación espiritual y fe profunda que demuestra y practica la señora Gissendaner es una expresión sincera de una relación personal con Dios", dijo la capellán de la prisión Susan Bishop. "No es una experiencia religiosa superficial", aseguró.