Cuba pagará su deuda al Club de París

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    El Club de París es el principal acreedor de la deuda cubana.

    En una decisión trascendental el futuro financiero del país, el gobierno cubano llegó a un acuerdo inicial con el Club de París para asumir una deuda de $15,000 millones de dólares y abrir el camino para negociar su liquidación.

    La movida del gobierno de Raúl Castro, filtrada este lunes por diplomáticos europeos a la agencia Reuters, marca un significativo primer paso para la renegociación de la deuda que Cuba arrastra desde el cese de pagos, a causa de la debacle de su economía, en 1986.

    "La cantidad final de $15.000 millones fue aprobada por ambas partes, así que es un gran primer paso y ahora los acreedores se reunirán para fijar la política para unas conversaciones formales", afirmó un diplomático cercano a las discusiones bajo condición de anonimato.

    Se trata de la primera negociación con los acreedores del Club de París desde el 2001, cuando los contactos bilaterales fracasaron debido a un desacuerdo por los $35,000 millones que Cuba arrastraba de una deuda contraída con la ex Unión Soviética, en gran parte perdonada por Rusia en años posteriores.

    El acuerdo se convierte así en un favorable preámbulo de la próxima ronda de conversaciones que celebrarán Cuba y la Unión Europea (UE) para un acuerdo de diálogo político y de cooperación económica, el 15 y el 16 de junio en Bruselas.

    La cifra acordada representa el total que Cuba debe a 16 naciones acreedoras del Club de París e incluye los pagos principales, cargos por servicios, intereses y penalizaciones. El total de la deuda externa cubana se estimaba en unos $26,000 millones el pasado año.

    Las dos partes pasarán ahora a la fase de la renegociación de las condiciones de pago, según fuentes diplomáticas.

    Por lo pronto, el acuerdo constituye una clara señal de que el  gobierno de Raúl Castro está apostando por reinsertarse de manera activa en la economía global y adherirse a las reglas financieras internacionales para poder beneficiarse de créditos bancarios, sobre todo luego de la flexibilización de relaciones con Estados Unidos y su exclusión de la lista de países patrocinadores del terrorismo.

    Pero hay otras claves que coinciden en tiempo y no pueden descartarse como confirmación de las intenciones de La Habana para dejar atrás su pasado de deudor moroso y poco creíble.

    Una información difundida este lunes apunta a que Cuba se está planteando, en un período de dos años, ampliar sus negocios en la bolsa de valores, según Philippe Pouletty, un inversor francés relacionado con el gobierno de la isla.

    Pouletty, fundador de la empresa de biotecnología Abivax, está trabajando en estrecha colaboración con el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba para promover una vacuna terapéutica contra la hepatitis B crónica que podría llegar al mercado asiático en dos años y luego a Europa. El inversionista propuso la idea de colocar una empresa en la bolsa de valores en el mercado paneuropeo Euronext con el Estado cubano como accionista y obtuvo una respuesta positiva de Fidel Castro Díaz-Balart, hijo del exgobernante Fidel Castro.

    Desde su llegada al poder por la enfermedad de su hermano en el 2006, Raúl Castro ha aplicado una política de recortes de subsidios e importaciones, y ha manifestado el compromiso de Cuba de pagar las deudas vencidas a sus acreedores.

    El Club de París es un grupo informal de gobiernos acreedores, integrado por Australia, Austria, Bélgica, Gran Bretaña, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Japón, Países Bajos, Noruega, Rusia, España, Suecia, Suiza y Estados Unidos. Pero Estados Unidos está excluido del grupo especial de trabajo con Cuba.

    En los últimos años, Cuba logró importantes condonaciones de su deuda mediante negociaciones y acuerdos con acreedores como Japón, México y Rusia. También lo ha hecho con China, país al que debe unos $6,000 millones de dólares.

    Aunque Rusia y Alemania ya han negociado acuerdos bilaterales con La Habana, ambos países quieren participar como observadores en las próximas negociaciones del Club de París, señalaron las fuentes diplomáticas.