Revelan cómo un desierto "embarazó" a una selva

El Sahara le da vida al Amazonas en 3D

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    NASA

    ¿Qué conecta al más grande y caluroso desierto de la Tierra con su más extensa selva tropical? La respuesta la conoce la NASA y ahora más que nunca la ha cuantificado y expresado para el pùblico no científico en un modelo 3D. La respuesta es: Polvo

    La arena del desierto del Sahara se transforma por efecto del viento en una nube que atraviesa continentes y une al desierto con la selva tropical. Es polvo haciendo un viaje transatlántico y ahora los científicos no sólo han medido la cantidad de arena cargada de fósforo que se deja llevar por el océano desde uno de los lugares más desolados del planeta a uno de los más fértiles con una misión: fertilizar el Amazonas.

    Un nuevo artículo publicado este 24 de febrero en Geophysical Research Letters, una revista de la Unión Geofísica Americana, proporciona la primera estimación basada en satélites de este transporte de fósforo durante varios años, según dijo el autor principal Hongbin Yu, un científico atmosférico de la Universidad de Maryland que trabaja en el Centro Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.

    La mayor parte del polvo es recogido de la Depresión Bodélé en Chad, un antiguo lecho de un lago donde los minerales de rocas compuestas de microorganismos muertos están cargados de fósforo, el cual es escaso en los suelos amazónicos.

    El fósforo que llega a los suelos amazónicos a través del polvo del Sahara, equivale a un estimado de 22 mil toneladas por año y es aproximadamente la misma cantidad que la selva pierde por la erosión de la lluvia y las inundaciones, dijo Yu. Disfruta el video a continuación:

    El hallazgo es parte de un esfuerzo de investigación más grande para entender el papel de polvo y aerosoles en el ambiente y en el clima local y global.

    Los datos muestran que el viento y otros factores del clima levantan un promedio de 182 millones de toneladas de polvo cada año y lo llevan más allá del borde occidental del Sahara. Este volumen es el equivalente a 689.290 camiones semillenos de polvo.

    El polvo viaja 1.600 millas a través del Océano Atlántico y ya en la costa oriental de América del Sur 132 millones de toneladas permanecen en el aire, y 27,7 millones de toneladas -suficiente para llenar 104.908 camiones- caen en la superficie sobre la cuenca del Amazonas.

    Alrededor de 43 millones de toneladas de polvo sahariano viajan más lejos hasta asentarse sobre el Mar Caribe. El estudio se centra en el registro de datos de siete años. "Este es un mundo pequeño", asegura Yu "y todos estamos conectados entre sí".