Alexis Valdés o el arte de hacer reír

Alexis nos revela en esta entrevista, las claves de su humor y de cómo enfrenta el difícil oficio de hacernos reír.

Alexis Valdés.
Alexis Valdés.
Por Raul Dopico 22 de agosto de 2014

Alexis Valdés es un hombre de sonrisa fácil, tal vez por eso descubrió, casi sin darse cuenta, que su verdadera vocación era la de tratar de que los demás se contagiaran de su buen humor.


Después de más de 20 años intentándolo, parece que puede estar satisfecho, porque tanto en Cuba, como en España o en esa extensión de la isla que es Miami, Alexis Valdés lo ha logrado.


Ahora, movido por ese "espíritu renacentista" que lo invade, y por una inagotable inquietud artística, ha escrito una especie de memorias divertidísimas que ha titulado Con todo mi humor, que la editorial Santillana ha tenido el tino de publicar para el deleite de sus fans y de los que aprecian el humor inteligente.


Y si Con todo mi humor nos muestra una parte más profunda de su arte, aquí nos revela algunas de las claves de su libro.


Después de haber logrado un nombre como actor, comediante y cineasta, ¿qué fue lo que te motivó a aceptar el reto de escribir un libro, después de 6 meses de pensarlo demasiado, tal y como confiesas?


Soy muy inquieto y casi todos los retos me ilusionan. Además llevo más de 20 años escribiendo mis monólogos, programas de espectáculos y eso me ha dado un cierto oficio. Y leo mucho.

El libro es como un gran viaje humorístico en el que logras que el lector se divierta con la que parece una autobiografía en la que cuentas la parte divertida de tu vida. Y la gente a veces piensa que los humoristas siempre se están riendo… ¿En qué momentos de la vida el humor no está presente?

Tras el dolor más profundo o la indignación por un rato desaparece el humor, pero después del momento agudo regresa como una lluvia sanadora. Sin el humor no sobreviviríamos al dolor.

En el libro hablas de los comediantes que te han gustado siempre, desde Chaplin a Louis de Funes… Pero tú tal vez seas el humorista cubano más conocido. ¿Crees que ya te ganaste un lugar entre los grandes humoristas cubanos, con ese puente que has tendido entre los cubanos de la isla y los cubanos que viven fuera que consumen tus programas y tus películas?

Lo de ser grande o no es algo relativo, y al fin una opinión. Alguien te dice eres grande, por ejemplo, me pasa con los españoles que usan esa expresión y te sientes halagado. Pero no te quedas con eso para envanecerte. Hay que saber que eso va y viene. Creo que si he tenido la gran fortuna de trabajar y aprender en diferentes países y culturas, y haber tenido éxito en España, con lo difícil que es para un cómico extranjero, produce gran satisfacción. Creo que en eso sí soy el único cubano y de los poquitos latinos.

¿Crees que este libro servirá para que, además de reír, la gente conozca más a fondo a Alexis Valdés?

Totalmente. Es parte del mensaje.

Además del “pito” y tus lides con el poder en la televisión, ¿qué puede sacar de quicio a Alexis Valdés mientras ejerce el duro oficio de hacer un programa de televisión diario?

Tener que lidiar con gente a la que le da igual la calidad, y que no respeta la profesión ni mi carrera.

¿Qué es lo más difícil del oficio de hacer reír?

Salir a escena a hacerlo. Siempre produce terror. Y si no te aterra dedicate a otra cosa.

¿Has tenido miedo, en algún momento de tu carrera, de que el personaje mediático avasalle al hombre, al que lidia día a día con la crudeza de la vida? En otras palabras: un gran actor me dijo una vez que sin ego no se puede ser actor, ¿pero cómo lidiar con el ego y esa prostituta que suele ser la fama?

Sentido común y conocer la ley de la "impermanencia" de las cosas. Saber que un día serás nada ayuda a ser humilde. Me lo enseñó mi padre.

Tras ser tan exitoso, y tras escribir un libro de 150 páginas y media de confesiones muy divertidas, una y media más sobre tu madre, otra página y media con un epílogo que es casi tan lapidario como sabio, con eso de que “es el juicio interior el que te mata”, y con una despedida que invita a la nostalgia, al extrañamiento (que no estreñimiento), entre la risa que acompaña, el “abrazote” y todo tu humor, ¿cuál será el próximo escalón en la carrera de Alexis Valdés?

Seguir haciendo esto, que es mi razón en la tierra: entretener, divertir, y ayudar a deshacer entuertos como el Quijote. También ir por ahí como un loco contando estas fábulas, con la ilusión de que con cada sonrisa mejoramos la vida. Es un privilegio dedicarse a algo así. No imagino profesión que pueda dar satisfación mayor.