Volver a clases ¡sin sufrir!

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    Tras unos días de descanso, hay que volver a las actividades y obligaciones diarias, esto implica que los niños regresan a la escuela y los más pequeños, que aún no asisten a clase, deben adaptarse nuevamente a los hábitos rutinarios de la familia.

    Para lograr que la transición sea divertida, saludable y tus hijos estén llenos de energías para comenzar el año al máximo, debes tomar en cuenta ciertas pautas:

    No a los videojuegos y la televisión sin limite: Durante las vacaciones, fueron seguramente el entretenimiento preferido de los niños, que acumularon tantas horas frente a la pantalla, que si fuesen millas tendrían un ticket para dar la vuelta al mundo. Sin embargo, es importante recortar este hábito, haciéndoles entender que ese tiempo deben dedicarlo a hacer tareas escolares o descansar para rendir mejor en clase. Tal vez, reducirlo por completo es muy drástico, pero puedes pensar en planteárselo como un premio si cumplen con sus obligaciones.

    Restablece el horario de los bebés: Lo más pequeños, también se acoplaron a las libertades y al “descontrol” que se produce en la familia cuando los horarios se desdibujan y las obligaciones son más flexibles. Por eso, debes dedicarle un tiempo a tu bebé, para que él también retome sus rutinas de siesta y alimentación. Es muy probable que el niño se encuentre más rebelde que lo normal durante los primeros días, pero luego verás como vuelve a la normalidad….¡Hasta las próximas vacaciones!

    Alimentación saludable y en familia: A causa de los horarios desdibujados y el relajo del descanso, es posible que tú también te hayas tomado vacaciones de la cocina, y los snacks y las sodas se hayan convertido en la especialidad de tu hogar. Los días de desayunar en hora de almuerzo, almorzar por la tarde y cenar a medianoche, se han acabado. Es hora de acomodar los hábitos familiares, amigarte con la comida saludable y pautar nuevamente los horarios, para que tus hijos retomen las costumbres. Seguramente recibirás alguna queja de los niños, pero sin dudas, su salud y rendimiento te lo van a agradecer.

    ¿Suena a tarea difícil? ¡No te desalientes, no hay nada que una madre no pueda resolver!