Maestra y reina

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    Esther Pérez se hizo maestra casi por accidente.

    Terminó su carrera de derecho y mientras se preparaba para tomar el examen del colegio de abogados de la Florida comenzó a enseñar a los estudiantes de un barrio muy pobre de la ciudad de Miami.

    Ella enseñaba Estudios Sociales a los estudiantes de séptimo y noveno grados. A los de séptimo les enseñaba Cívica y los preparaba para convertirse en verdaderos ciudadanos de los Estados Unidos.

    A los de noveno les enseñaba Historia del Mundo.

    Recuerdo la primera vez que entré en su salón de clases. Estaban los estudiantes trabajando en grupos, algunos preparaban una plataforma electoral en un rincón del salón.

    Otros estaban creando una pirámide y los artículos que se encontrarían dentro de la misma en el antiguo Egipto.

    Porque además de todo, muchas veces enseñaba diferentes materias al mismo tiempo. Esther podía tener varios niveles de estudiantes con diferentes asignaturas en el mismo salón y asegurarse de que cada estudiante estuviera aprendiendo lo que debía aprender.

    Recuerdo la noche que la conocí. Esther estaba en su aula de estudiantes adultos en Kinloch Park Middle School enseñando inglés a adultos recién llegados.

    Estaba vestida con una blusa blanca con mangas tres cuartos, una falda de jeans y su perenne sonrisa que nunca se borraba de sus labios.

    Me explicó cómo preparar los planes de enseñanza, me indicó cómo tomar asistencia sin interrumpir la clase y sobre todo me ayudó a conseguir el empleo que tengo hoy.

    Gracias a Esther he llegado a desempeñarme haciendo algo que disfruto inmensamente. Gracias a Esther he podido ayudar a mi familia y a un sin números de estudiantes que día a día me encuentro en las calles o en sus lugares de trabajo y que cuando están con sus hijos les dicen: “Esta fue mi maestra, gracias a ella, aprendí inglés pero más importante aún…. Aprendí a vivir en los Estados Unidos.” Oí decir a una de mis estudiantes, Heidi Arencibia un día.

    Puedo decir honestamente que la mayoría de esas destrezas me las dio Esther Pérez.

    Gracias a Esther por haber tenido la paciencia de ayudar a tantas personas.

    Desgraciadamente, tengo que usar este medio porque no le puedo decir estas cosas en persona.

    Esther Pérez murió el pasado mes de octubre rodeada de sus familiares y seres queridos debido a un terrible cáncer de páncreas. A final de mes se celebra una misa en la iglesia católica St. Louis Catholic Church, ubicada en el 7270 SW 120 St, Pinecrest, Fl, el viernes, día 30 de noviembre a las 6:30 de la tarde para recordarla.

    Queremos invitar a todos para que se unan a nosotros en esta celebración de su vida.

    Tenía nombre de reina israelita y fue una reina para nosotros.