Temor por fisión nuclear en Japón

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    AFP
    El secretario parlamentario para la Oficina del Gabinete japonés, Yasuhiro Sonoda, se bebe un vaso de agua descontaminada de los reactores 5 y 6 de la central nuclear de Fukushima 1, el lunes 31 de octubre en Tokio.

    TOKIO - La operadora de la central nuclear accidentada de Fukushima anunció este miércoles que empezaron a inyectar una mezcla de agua y ácido bórico en uno de los reactores, donde se podría haber producido una nueva reacción de fisión nuclear.

    Tokyo Electric Power (TEPCO) precisó que se trata del reactor 2 de la central Fukushima Daiichi, gravemente dañada por el terremoto y el gigantesco tsunami del 11 de marzo.

    "No podemos descartar la posibilidad de una reacción de fisión nuclear localizada", declaró el portavoz de TEPCO, Hiroki Kawamata, y añadió que la inyección de estos productos es una medida de precaución.

    La fisión nuclear es el proceso que se produce habitualmente en los reactores atómicos, pero de forma controlada, que no es el caso en Fukushima.

    TEPCO asegura que la temperatura y presión en el interior del reactor y el nivel de radiaciones no han cambiado mucho.

    Tres de los seis reactores de Fukushima Daiichi quedaron dañados, al igual que la piscina del cuarto, tras la rotura de su alimentación eléctrica y la parada del sistema de refrigeración, accidentes provocados por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo.

    Los temores de reactivación de una fisión nuclear ('recriticalidad', en la jerga de los expertos) empezaron con el descubrimiento (aún por confirmar) de gases xenón 133 y 135, que son generados durante una fisión nuclear. Como esas sustancias tienen una duración de vida radiactiva corta -cinco días el xenón 133 y nueve horas el xenón 135-, la fisión que los desprendió ha tenido que ser forzosamente muy reciente.

    Esta nueva avería se produce cuando, gracias las medidas adoptadas desde hace meses para enfriar los reactores, las temperaturas en el fondo de las cubas se encuentran desde hace varias semanas por debajo de 100 grados Celsius, condición indispensable para lograr una "parada en frío" de aquí a fin de año, según los objetivos marcados.