Otra amenaza sobre Irán

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    AFP
    El presidente, Mahmud Ahmadinejad, visita la central de enriquecimiento de uranio de Natanz.

    PARIS - Los países occidentales se disponen a aprobar nuevas sanciones contra el régimen iraní y su polémico programa nuclear que podrían incluir al petróleo, pero cuya eficacia para doblegar a Irán no convence a algunos expertos.

    No se filtró ninguna información de Estados Unidos, Gran Bretaña ni Francia sobre las sanciones adicionales que podrían ser adoptadas después de la publicación de un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica sobre una posible dimensión militar del programa iraní.

    Irán siempre desmintió las acusaciones de querer dotarse del arma atómica. Este jueves, el guía supremo iraní, el ayatola Ali Jamenei, en un discurso pronunciado ante oficiales del ejército, afirmó que Irán responderá "con toda su fuerza" a cualquier agresión militar por parte de Estados Unidos o Israel.

    Por su parte, China manifestó su escepticismo respecto a la eficacia de nuevas sanciones. "Las sanciones no pueden resolver fundamentalmente la cuestión iraní", dijo un portavoz de la cancillería china.

    Según un responsable francés que pidió el anonimato, las nuevas sanciones podrían incluir "al petróleo" y limitar aún más el flujo financiero iraní. Dicha fuente espera que esta nueva limitación obligará por fin al régimen iraní a sentarse a la mesa de negociaciones.

    Aunque Irán es un importante productor de petróleo, tiene escasas capacidades de refinamiento. Un embargo petrolero lo privaría de la mayoría de sus ingresos presupuestarios, pero otra de las consecuencias sería que el precio del barril aumentaría, en momentos en que Occidente enfrenta una grave crisis económica.

    Al igual que otros investigadores, Thierry Coville, profesor de la escuela Novancia y colaborador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas, reconoce que "afectar a las exportaciones de petróleo significa afectar directamente a la creación de riqueza de Irán". Pero si bien las medidas vigentes "tienen efecto" sobre los flujos financieros entre Irán y el resto del mundo, "no hacen más que radicalizar la posición del gobierno iraní", destacó.