Bloguero ateo muerto a machetazos

Islamistas matan a machetazos a bloguero ateo

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    EFE
    Amigos, intelectuales, escritores, estudiantes y ciudadanos rindieron tributo al bloguero asesinado Avijit Roy.

    DACCA, Bangladesh - Las autoridades de Bangladesh arrestaron este lunes a un bloguero radical acusado de instigar el reciente asesinato del escritor laico Avijit Roy, mientras la comunidad intelectual cierra filas en torno a la libertad de expresión en un nuevo capítulo de tensión entre islamistas y liberales.

    El islamista "Farabi" Shafiur Rehman había descargado su ira contra Roy en las últimas semanas a través de sus cuentas en las redes sociales de Facebook y Twitter y de una nutrida bitácora digital llamada Farabiblog.

    Sus amenazas y la celebración del apuñalamiento ocurrido el pasado jueves del autor estadounidense de origen bangladesí Roy, también un habitual de las esferas virtuales, fueron el detonante para que las fuerzas de seguridad hayan decidido el arresto de Farabi.

    "No es el autor material del crimen, no está directamente relacionado con el mismo, pero creemos que se trata de una pieza clave en la trama. No sabemos todavía cuánta gente más está implicada pues hay una operación en marcha", explicó Maksudul Alom, un portavoz del Batallón de Acción Rápida (RAB), cuerpo de elite de la Policía de Bangladesh.

    Al descubrimiento de los peones que completan la trama contribuirá con su apoyo el Buró Federal de Investigación (FBI) estadounidense, según confirmaron el domingo las autoridades bangladesíes.

    El sospechoso Farabi ya fue detenido en febrero de 2013 en relación con la muerte de otro de los conocidos en Bangladesh como "blogueros ateos", Ahmed Rajib Haider, aunque tiempo después del arresto fue liberado por decisión judicial tras depositar una fianza.

    Tanto Haider como Roy eran acérrimos críticos del integrismo islámico. Ambos fueron asesinados de manera similar -a machetazos- y eran altavoces de una guerra cibernética por la identidad de Bangladesh que con frecuencia supera el ámbito de la apología y el insulto y llena los periódicos de sangre.

    El asesinato de Roy, atacado junto a su esposa cuando abandonaba la Feria del Libro de Dacca, se produjo en pleno corazón del movimiento intelectual y liberal de Bangladesh, el campus universitario, que el lunes recuperaba algo la calma tras los últimos días de tensión.

    Apenas unos conductores de ciclotaxis se detenían a observar las coronas de flores depositadas en el lugar del atentado, donde las figuras de un monumento nacional aledaño en honor a estudiantes mártires continúan con los ojos vendados con pañuelos negros en recuerdo a Roy.

    "Estamos preocupados. Quienes creemos en la prosperidad, el progreso mediante el libre pensamiento y en la armonía interreligiosa tenemos que seguir luchando", defendió el rector de la Universidad de Dacca, Arefin Siddique.

    En 2004, en ese mismo centro, el profesor universitario y novelista Humayun Azad también perdió la vida en una situación similar.

    "Este asesinato a cargo de fanáticos, como el de Humayun, no es algo nuevo en Bangladesh. La raíz se encuentra en la guerra de 1971 (en la que el país se independizó). Hubo gente entonces que colaboró con Pakistán. Son fuerzas que han estado continuamente asesinando a nuestros intelectuales", subrayó Siddique.

    El rector dijo que tanto estudiantes como escritores y otros sectores sociales han cerrado filas tras este ataque. "Es necesario incrementar las medidas de seguridad, pero esto no puede ocurrir en detrimento de una sociedad libre", mantuvo.

    El lugar del crimen está a poca distancia de la Plaza de Shahbag, ícono de un movimiento de protesta secular que en 2013 pidió la horca para los líderes de la formación islamista Jamaat-e-Islami, que se alineó en 1971 con el régimen paquistaní para evitar la secesión de Bangladesh.

    Desde hace dos años, un tribunal de crímenes de guerra ha dictado varias sentencias, muchas de ellas de muerte y algunas de ellas ya ejecutadas, en relación con las acciones cometidas en ese conflicto, que costó la vida de hasta tres millones de personas según estimaciones oficiosas.

    La revisión de su pasado mantiene agitado al país asiático, pero además la situación se ha volatilizado aún más por las profundas discrepancias políticas que separan a los dos principales partidos estatales y que son la causa de huelgas, bloqueos y actos vandálicos diarios desde enero.