Esposa de Gross pide a Obama interceder por su liberación

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    WASHINGTON - Judy Gross, esposa del estadounidense Alan Gross, preso en Cuba, pidió la intercesión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en el caso, durante un acto frente a la Sección de Intereses de Cuba en vísperas del segundo aniversario del encarcelamiento del subcontratista. "Hablé con Alan hace dos días. Nunca lo había oído más deprimido o desesperanzado... Alan podría pasar el resto de sus días en la cárcel, encarcelado por lo que más amaba: ayudar a la comunidad judía", dijo Judy Gross, acompañada por una decena de activistas judíos. "Escriban a sus periódicos y al presidente (cubano Raúl) Castro. Escríbanle al presidente Obama y díganle que pese a las próximas elecciones, se levante y haga algo para traer a Alan a casa", enfatizó. Así, Judy Gross lamentó que, a su juicio, la política esté jugando un papel central en el caso de su esposo. Alan Gross fue encarcelado en Cuba en diciembre de 2009 y condenado en marzo pasado por la justicia de la isla a 15 años de cárcel bajo cargos de actividades subversivas contra el Estado cubano, tras repartir computadores portátiles, teléfonos móviles y otros equipos tecnológicos a una comunidad judía. "Pese al hecho de que Cuba y EE.UU. no tienen relaciones diplomáticas, eso no quiere decir que no puedan sentarse a resolver la situación de Alan y salvar una vida", dijo. En ese sentido, pidió aumentar las presiones ante el Congreso y el presidente Obama para lograr la liberación de su marido por razones humanitarias, en vísperas del segundo aniversario de su arresto y encarcelamiento. "Este sábado se cumplirán dos años desde el encarcelamiento de Alan. Queremos que nuestra comunidad, nuestro país y el mundo recuerden que Alan necesita reunirse con su familia", puntualizó. El Consejo de Relaciones de la Comunidad Judía (JCRC, en inglés), que ha organizado hasta la fecha cuatro vigilias frente a la Sección de Intereses de Cuba en Washington, ha distribuido un panfleto en el que señala que Alan, de 62 años, sólo hacía trabajo humanitario en Cuba e intentaba ayudar a la comunidad judía a establecer una red interna a través de internet. "No le dio a nadie teléfonos satelitales como se ha reportado incorrectamente. En al menos una ocasión, las autoridades cubanas le registraron sus bolsas y, tras el pago de un impuesto, se le permitió entrar libremente al país con el equipo que cargaba", dijo JCRC. El rabino Arnold Saltzman, que representa a tres congregaciones judías de Maryland, aseguró que "cualquier sistema legal en el mundo reconocería que este es un hombre que no merece la cárcel" y, por ello, piden "que el Gobierno de Cuba reabra el caso" y recapacite porque "él necesita atención médica".