Destinos: Roatán, más que una isla en el mar

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    Por primera vez vi la isla de Roatán desde la ventanilla del avión que llevaba a mi equipo de filmación en un vuelo proveniente de La Ceiba. Apareció como por acto de magia, un pedazo de tierra verde oscuro en medio del mar intensamente azul. Acercándonos más y más a Roatán pudimos ver las embarcaciones blancas de todos los tamaños y un majestuoso barco crucero en el puerto.

    He oído hablar mucho de esta perla en el mar Caribe, de sus preciosas playas bañadas por aguas tranquilas y transparentes, magníficos hoteles y atracciones turísticas. Sé que el refrán dice que una imagen vale más que cien palabras, pero no me canso de asombrarme cada vez que una vista espectacular prueba que es cierto.

    Desde el aeropuerto de Roatán , que por cierto, es internacional y recibe vuelos directos de Europa y Norteamérica, nos fuimos a nuestro hotel por un camino adyacente al mar, rodeado por casas privadas, construidas muy cerca y a veces sobre el agua. El olor al mar entro con la brisa por las ventanillas de nuestro auto y me hizo desear que nuestro hotel estuviera bien lejos.

    Pero cuando vimos nuestro hotel, con un nombre bien apropiado “La Sirena”, me olvide del viaje. Construido al estilo español, en forma de un marco de cuatro paredes y con un patio central, el hotel tenía dos arcos enormes—uno a la entrada y el otro en el lado opuesto, dando directamente a la playa, de modo que desde su entrada “La Sirena” ofrecía una vista espectacular a la parte interior del hotel con una piscina enorme, y más allá al mar y a la playa.

    De noche La Sirena tuvo más encanto todavía, cuando salí a mi balconcito que daba al patio interior y vi abajo la figura de una sirena en un pedestal coronando la piscina. Aquella criatura del mar parecía viva con las luces saltantes reflejadas del agua de la piscina. Solo una cosa podía compararse con aquella vista—el sonido y el olor del mar que estaba tan cerca que apagaba las voces de la gente conversando alegremente abajo, al lado de la piscina
    Visitamos varios hoteles del área y cada uno de ellos ofrecía una imagen distinta e inolvidable.

    La característica común de la gente en Roatán es que so muy amigables y hospitalarias, pero en su apariencia física son bien diferentes, lo que se debe a la historia muy rica de la isla. La isla de Roatán es la más grande de las islas de la Bahía. Le siguen Guanaja y Utila, así como diversos cayos e islas menores. Antes de 1502, cuando Cristóbal Colon llego a Guanaja, la Isla de Roatán estaba poblada por los indios Payas. Como nadie reclamo la isla durante el siguiente siglo, los piratas de origen francés, ingles y holandés la usaron como un puerto desde el cual salían a atacar los barcos españoles. Después de que la isla estuvo en manos de los españoles y más tarde, de Inglaterra, en 1859 Su Majestad Británica convino en reconocer como parte de la República de Honduras a las Islas de la Bahía.

    A pesar de que el idioma oficial es el español, una parte de la población mantiene el ingles como su lengua nativa. Esta mezcla de nacionalidades da a la población de la isla un aire de amigabilidad y calidez.

    Una verdadera joya que rodea la isla es el arrecife de coral catalogado como el segundo más grande a nivel mundial se puede disfrutarlo de distintas maneras: bucear (hay varias escuelas de buceo si quiere practicar primero),ir “snorkeling”, o dar vuelta en el Bote con fondo de vidrio o el Mini submarino – estos se encuentran en la Punta Oeste (West End) de la Isla, llena de playas, hoteles y restaurantes. Esta misma área de noche se convierte en la Zona Viva de la Isla, ofreciendo distintas diversiones en un ambiente verdaderamente internacional.

    Una noche en la playa de nuestro hotel disfrutamos de un show folklórico inolvidable. Fue presentado por un grupo de música y danza de la comunidad “garífuna” que bailó y cantó al son de los tambores, vestido con trajes típicos y con pies descalzos en un escenario natural increíble. El piso era de una arena blanca y fina, y el fondo – un cielo pintado de rojo por el sol descendiente arriba del mar. El show fue una muestra de los vistosos carnavales que se celebran cada ano el 12 de Noviembre. Pero si quiere disfrutar de la herencia cultural de los Garífunas en su expresión natural, tiene que visitar la Punta Gorda de la Isla.

    Además de esta comunidad hay varias en la isla que conservan y muestran a los visitantes sus tradiciones culturales muy pintorescas. Por esto no se debe olvidar de visitar varios lugares de la Isla, como: “Coxen Hole”, French Harbour, West End, West Bay, Port Royal, Punta Gorda, Jonesville y otros. Todos tienen sus atractivos diferentes.

    En mi opinión, la verdadera magia de la Isla de Roatán que atrae a los turistas de todo el mundo, está en su variedad. Siendo una isla pequeña, con una naturaleza inapreciable, reúne en si tantas cosas diferentes que, por cierto, pueden satisfacer la sed por algo nuevo de cualquier persona, y al mismo tiempo, ofrecer un ambiente pacífico, rico y cautivante de una isla perdida en el mar.