Cuba espera cambio "profundo"

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    LA HABANA - Después de controlar los movimientos de sus ciudadanos durante cinco décadas, Cuba parecía a punto de tomar la decisión de poner fin a muchas restricciones de viajes, mientras un alto funcionario anticipó que se producirá un cambio "radical" y "profundo" dentro de algunas semanas. Ese comentario, formulado por el titular del parlamento Ricardo Alarcón, suscitó una plétora de especulaciones entre exiliados, cubanos en la isla y analistas políticos de que la odiada visa de salida podría pasar al olvido, aunque el gobierno de Raúl Castro sigue limitando cuidadosamente los viajes de médicos, científicos, militares y otros en cargos delicados para evitar una fuga de cerebros. Otros altos funcionarios cubanos advirtieron que no deben despertarse falsas expectativas, dejando a los isleños y a los expertos preguntándose hasta dónde está dispuesta a ir el liderazgo cubano. En los últimos 18 meses, Castro ya levantó las prohibiciones a algunos negocios privados, legalizó las ventas de inmuebles y automóviles, y permitió a los cubanos que contraten empleados, nociones que habían sido anatema para la ideología marxista del gobierno. Sin embargo, levantar los controles de viajes podría ser un paso más largo, al menos simbólicamente, con enormes riesgos económicos, sociales y políticos. Aun una normativa a medias, como reducir los enormes costos de las visas de salida o poner fin a los límites de tiempo que los cubanos pueden vivir en el exterior, serían significativas. "Sería un gran avance", comentó Philip Peters, un experto en Cuba del Instituto Lexington, del estado de Virginia. "Si Cuba pone fin a las restricciones a los viajes de sus propios ciudadanos, eso significa que las únicas restricciones que quedarían vigentes serían las que Estados Unidos impone a sus ciudadanos". La visa de salida cuesta 150 dólares en un país cuyo salario promedio es de 20 dólares mensuales. A quien el viajero quiera visitar también debe pagar 200 dólares a un consulado cubano en el exterior. Los que salen sólo reciben pases por 30 días y el costo de la extensión varía por país. En Estados Unidos es de 130 dólares por mes. Los que se quedan en el exterior durante más de 11 meses pierden el derecho a residir en Cuba y hasta antes de 2011, todas sus propiedades pasaban al Estado. La eliminación de la visa de salida abriría las puertas a una mayor emigración y facilitaría a los que están en el exterior evitar perder su derecho a la residencia, carga que cayó sobre oleadas de exiliados desde la revolución de 1959. También podría engrosar el número de cubanos que viajan al exterior para trabajar, aumentando las remesas a corto plazo y las inversiones de una nueva clase acaudalada a largo plazo.

    Durante años circularon los rumores de que se eliminaría la visa de salida. Las versiones cobraron fuerza hace algunos meses cuando el Partido Comunista apoyó una reforma a la inmigración en una reunión crucial, hasta que Castro aplastó esas esperanzas en diciembre cuando dijo que no era el momento oportuno y que el futuro de la revolución estaba en juego. Los comentarios de Alarcón en una entrevista publicada en abril después revivieron las esperanzas de que se aproximara el cambio. "Uno de los temas que estamos debatiendo actualmente al más alto nivel del Estado concierne la cuestión migratoria" dijo al periodista francés Salim Lamrani. "Vamos a proceder a una reforma migratoria radical y profunda en los próximos meses con el fin de eliminar este tipo de restricción".