Cuba: Líderes judíos hablaron con Gross

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    La presidenta de la Comunidad Judía de Cuba, Adela Dworin, explicó en la reseña que el encuentro con Alan Gross se produjo el sexto día de Januca

    LA HABANA - El contratista estadounidense Alan Gross, condenado a 15 años de prisión en Cuba, habló con líderes de la comunidad judía en la isla durante unas dos horas y les manifestó que se sentía "bien", según dijo uno de ellos en una nota entregada a Efe. La presidenta de la Comunidad Judía de Cuba, Adela Dworin, explicó en la reseña que el encuentro con Gross se produjo el sexto día de Januca (fiesta de las luminarias) y recordó que sus anteriores visitas al contratista, coincidieron con las festividades de la Pascua judía (Pesaj) y el año nuevo hebreo (Rosh Hashana). "Me siento bien físicamente, mi presión arterial (está) normal, no soy diabético (¡que alivio le había llevado bombones!). Camino 5 millas diariamente, hago ejercicios de barras. Estoy pesando 161 libras", detalló la líder judía sobre la conversación en la que participó David Prinstein, también miembro de su comunidad. Dworin dijo que estuvieron hablando cerca de dos horas, "tratando de arreglar el mundo, quizás de diferentes maneras", en una sala del hospital "Finlay" de La Habana, donde está internado Gross. "(Gross) lee mucho, le llevé revistas de su país y una carta de amigos de Baltimore", dijo, y añadió que el contratista estadounidense le manifestó que "si pudiera regresar a mi país desearía poder volver a Cuba". El contratista norteamericano fue detenido en diciembre de 2009 en la isla por distribuir tecnología de comunicaciones a una comunidad judía y en marzo pasado un tribunal de La Habana lo condenó a 15 años de cárcel por planes subversivos contra Cuba. Esta visita de los líderes judíos a Gross tiene lugar después de que el pasado viernes el presidente cubano Raúl Castro anunciara un indulto para más de 2.900 reclusos y la excarcelación de 86 extranjeros, como "un gesto humanitario y soberano". Pero entre los beneficiados con esa medida no se encuentra Gross, cuyo caso constituye actualmente uno de los principales escollos políticos entre los gobiernos de La Habana y Washington.