Por ahora adiós a los casinos

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    MIAMI - El proyecto de ley que autoriza tres casinos turísticos en el Sur de Florida repentinamente murió en un subcomité de la Cámara de Representantes este viernes en la mañana.

    El patrocinador del proyecto de ley, el representante republicano, Erik Fresen, pidió que se pospusiera temporalmente. El proyecto de ley habría necesitado ocho votos más para seguir adelante. Fresen había modificado al proyecto de ley el jueves en un intento por ganarse a los escépticos miembros de la Cámara, pero al parecer no fue suficiente. Un proyecto similar había avanzado en el Senado de Florida, sin embargo, a partir del viernes, todo intento de aprobar una ley con fines turísticos en el actual período legislativo, parece condenada al fracaso.

    El presidente de la Cámara, Gary Aubuchon, expresó en un comunicado su satisfacción por el resultado de la sesión, una "resonante victoria -destacó- para los que nos oponemos a este asalto a la economía amistosa y familiar de Florida". La decisión de posponer la votación de este proyecto de ley, a su parecer, "significa que el asunto está muerto". Los polémicos casinos sólo pueden construirse si Tallahassee, la capital de Florida (norte del estado), da su visto bueno al proyecto de ley sobre centros de juego, que permitiría la construcción de tres grandes casinos en los condados de Miami-Dade y Broward. La aprobación de este proyecto de ley permitiría al grupo malasio Getting, que planea invertir 3,000 millones de dólares en la construcción de un centro de ocio, construir casinos donde se levanta el edificio que alberga a los periódicos The Miami Herald y El Nuevo Herald y en sus alrededores. El conglomerado compró terrenos en pleno centro de Miami con la intención de crear allí el mayor casino del mundo, con 8,500 tragaperras y más espacio para mesas de juego que el que ofrecen los tres mayores casinos de Las Vegas juntos. La compañía Geting's Resort World Miami señaló que la compañía continuará con su intento y "compromiso con Florida y determinará qué es lo próximo que pueden hacer". El complejo crearía 100,000 empleos, supondría una inversión de 3,800 millones de dólares, aportaría 600 millones de dólares anuales en impuestos y ofrecería 5,200 habitaciones de hotel, 1,000 apartamentos y 50 bares y restaurantes. Conservacionistas, así como asociaciones religiosas y empresariales de Miami y el estado, se oponen a que esta ciudad albergue el mayor casino del mundo y se impulse la construcción de otros grandes centros de juego. Entre las empresas y organismos que se oponen a la construcción de estos centros de juego figuran Walt Disney World, la Cámara de Comercio de Florida y la tribu de indios indígenas seminola de Florida, que operan siete casinos en régimen de monopolio. Esta polémica lleva meses protagonizando debates públicos en una ciudad como Miami que se encuentra en una encrucijada: seguir combatiendo la crisis y el desempleo a base de recortes de gastos o apostar por convertirse en un nuevo Las Vegas. Los detractores de este proyecto sostienen que la construcción de estos casinos afectaría negativamente al negocio de los canódromos y dañaría la atmósfera amigable y cordial de la ciudad.