El manual del millonario
Por FAUSTO MALAVE
MIAMI -Son gente normal, como cualquier otra, pero ellos y ellas, prácticamente de la nada, han construido sus fortunas. ¿Cómo lo lograron? Lo primero que hay que saber es que no todo fue siempre color de rosa.Como muchos otros, Antonio y Nilda Villariño vinieron a Miami con cinco bocas que alimentar en 1980, a través del Mariel.En Cuba trabajaban la tierra y el ganado y aquí, sin mayor idea del negocio, probaron suerte con un restaurante contando con sólo un empleado, el cocinero.“Un día no vino el cocinero porque estaba enfermo. Por poco me vuelvo loco y, bueno, aquí hay que aprender porque es la única forma de resolver”. dice Antonio.Hoy ríen pero no fue así al principio.Así lo cuenta Nilda: “El empezó en la cocina, yo en la registradora, y las niñas iban a la escuela por la mañana, por la tarde regresaban y trabajaban también en el negocio”.Ahora tienen 12 restaurantes "Las Vegas" de comida cubana y se están asociando para seguir creciendo ¿como lo han logrado? Emplearon la regla numero uno: claridad en las metas.Hay que “fijarse una meta, poner un punto hacia donde uno quiere ir y entonces trabajar en esa dirección con honestidad, con persistencia”, dice Antonio.Regla numero dos: Satisfacción, quien se siente satisfecho no malgasta dinero.“Nos gusta trabajar, nos gusta economizar, la austeridad es un factor fundamental sobre todo en los comienzos”, señalan Antonio y Nilda, casi al unísono.Y es justo ahí, en el comienzo, donde hay que tener mucho cuidado con los errores.“El error mas grande es decir ‘voy a empezar a hacer dinero una vez que abra las puertas, montar el gran negocio de una vez’ ”, dice Orlando Montiel, asesor financiero. “Debemos empezar poco a poco, debemos entender que todo negocio, desde el punto de vista como empresa y uno como empresario, debe cruzar un punto de maduración, es como un bebe que nosotros estamos criando, no podemos pretender que un niño empiece a caminar a los cuatro o cinco meses.”Christian Longa llegó a este país del Perú con 19 años y se preparó estudiando para triunfar.Cuatro años después, con $4,000, abrió su gran empresa, es decir, una pequeña carreta, un kiosco en un centro comercial, vendiendo incienso y aceites aromáticos, porque vio que eso lo ha usado la humanidad durante siglos.“Comenzamos con unas creo que 40 cajitas y ahora 40 cajitas a veces no cubren una orden”, recuerda el empresario.Con CHristian se cumplieron las reglas 3 y 4: ser curioso y ser arriesgado” .Fue tan exitosa la experiencia “que a los 2 días comencé a indagar donde podía abrir y la única disponibilidad en ese entonces era 90 millas alejado de ese centro comercial, un centro comercial al que nunca jamás había ido, y fui de frente, llamé por teléfono, hice la presentación, todo.Y a los 15 días del primer lugar haber estado abierto, estábamos abriendo el segundo local”.Y precisamente para el curioso, estas son las seis reglas restantes:Organización: no volverse loco, tener un plan y respetarlo.
Hay que ser reflexivo: para aprender de los errores.
Disciplina: para trabajar, ahorrar y reinvertir.
Paciencia: para no desesperar y desistir.
Creatividad
Trabajo duro e inteligente
MIAMI -Son gente normal, como cualquier otra, pero ellos y ellas, prácticamente de la nada, han construido sus fortunas. ¿Cómo lo lograron? Lo primero que hay que saber es que no todo fue siempre color de rosa.Como muchos otros, Antonio y Nilda Villariño vinieron a Miami con cinco bocas que alimentar en 1980, a través del Mariel.En Cuba trabajaban la tierra y el ganado y aquí, sin mayor idea del negocio, probaron suerte con un restaurante contando con sólo un empleado, el cocinero.“Un día no vino el cocinero porque estaba enfermo. Por poco me vuelvo loco y, bueno, aquí hay que aprender porque es la única forma de resolver”. dice Antonio.Hoy ríen pero no fue así al principio.Así lo cuenta Nilda: “El empezó en la cocina, yo en la registradora, y las niñas iban a la escuela por la mañana, por la tarde regresaban y trabajaban también en el negocio”.Ahora tienen 12 restaurantes "Las Vegas" de comida cubana y se están asociando para seguir creciendo ¿como lo han logrado? Emplearon la regla numero uno: claridad en las metas.Hay que “fijarse una meta, poner un punto hacia donde uno quiere ir y entonces trabajar en esa dirección con honestidad, con persistencia”, dice Antonio.Regla numero dos: Satisfacción, quien se siente satisfecho no malgasta dinero.“Nos gusta trabajar, nos gusta economizar, la austeridad es un factor fundamental sobre todo en los comienzos”, señalan Antonio y Nilda, casi al unísono.Y es justo ahí, en el comienzo, donde hay que tener mucho cuidado con los errores.“El error mas grande es decir ‘voy a empezar a hacer dinero una vez que abra las puertas, montar el gran negocio de una vez’ ”, dice Orlando Montiel, asesor financiero. “Debemos empezar poco a poco, debemos entender que todo negocio, desde el punto de vista como empresa y uno como empresario, debe cruzar un punto de maduración, es como un bebe que nosotros estamos criando, no podemos pretender que un niño empiece a caminar a los cuatro o cinco meses.”Christian Longa llegó a este país del Perú con 19 años y se preparó estudiando para triunfar.Cuatro años después, con $4,000, abrió su gran empresa, es decir, una pequeña carreta, un kiosco en un centro comercial, vendiendo incienso y aceites aromáticos, porque vio que eso lo ha usado la humanidad durante siglos.“Comenzamos con unas creo que 40 cajitas y ahora 40 cajitas a veces no cubren una orden”, recuerda el empresario.Con CHristian se cumplieron las reglas 3 y 4: ser curioso y ser arriesgado” .Fue tan exitosa la experiencia “que a los 2 días comencé a indagar donde podía abrir y la única disponibilidad en ese entonces era 90 millas alejado de ese centro comercial, un centro comercial al que nunca jamás había ido, y fui de frente, llamé por teléfono, hice la presentación, todo.Y a los 15 días del primer lugar haber estado abierto, estábamos abriendo el segundo local”.Y precisamente para el curioso, estas son las seis reglas restantes:Organización: no volverse loco, tener un plan y respetarlo.
Hay que ser reflexivo: para aprender de los errores.
Disciplina: para trabajar, ahorrar y reinvertir.
Paciencia: para no desesperar y desistir.
Creatividad
Trabajo duro e inteligente
Derechos Reservados © por Telemundo51.com. Este material no puede ser publicado, transferido, reproducido o redistribuido.


