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Sábado, 13 de marzo de 2010 - 8:31 pm (este)
La Ley del Silencio

Flora Martínez es "Natalia Aguirre"

El sacrificio por la justicia

Natalia es la hija mayor de una rica familia de inmigrantes mexicanos. Desde su nacimiento fue una persona privilegiada, quien con su sola sonrisa, lograba granjearse el cariño, la admiración y la simpatía de todos. Desde siempre fue una mujer no sólo físicamente bella, sino también firme, dulce y carismática.

Es una mujer encantadora, emprendedora y luchadora, quien ha heredado la fortaleza de carácter de su padre, y no le tiembla la voz a la hora de reclamar cualquier cosa no tenga la suficiente claridad. Sin embargo, no es una persona irreflexiva ni mucho menos impulsiva, ella tiene la particularidad de irradiar el equilibrio, la fortaleza, la entereza, la comprensión, pero sobre todo la humildad. Para ella, la justicia debe primar por encima de todo, y en nombre de ésta y de la verdad, es capaz de renunciar hasta a sus más profundos deseos y pasiones.

Y así es: Natalia está dispuesta a sacrificarse no solo por una causa justa, sino por el bienestar de otros. En su gran generosidad es capaz de conseguir que los demás den lo mejor de si mismos, nutriéndolos y estimulándolos para que crezcan y descubran sus propias fortalezas… Y en fin, Natalia tiene la maravillosa virtud de hacer derretir los corazones más duros, los grandes egos y las posturas enconadas.

Estudiando en un colegio católico y a través del “en ese entonces su mejor amigo: Fernando Cárdenas”, Natalia conoció al amor de su vida: Javier Castro. Javier era un muchacho de un nivel social más bajo que el suyo, pero gracias a su inteligencia, nobleza de corazón y de espíritu, supo ganarse su amor. Todo parecía indicar que su relación se iba a convertir en algo muy sólido y duradero… pero, al poco tiempo de iniciarse esta relación y cuando Natalia ya estaba a punto de terminar su secundaria e iniciar su carrera de abogada, recibió una desalentadora noticia por parte de Javier: Él, que había soñado toda la vida con el sacerdocio, ahora tenía que decidirse entre los votos, o su amor por Natalia, y por su devoción, en verdad se mostraba muy inclinado a dejar a su amor terrenal. Natalia, con el corazón lastimado y sin querer saber nada más, entonces decide viajar a otra ciudad de inmediato, e iniciar sus estudios de derecho muy lejos de Javier Castro, el hombre que le ha causado una profunda desilusión. Todo esto transcurre bajo la mirada callada de Fernando, quien platónicamente siempre ha estado enamorado de Natalia.

Poco tiempo después, Fernando y Natalia se re-encuentran en otra ciudad, y allí, mientras Natalia se va recuperando poco a poco de su desilusión amorosa, Fernando consigue con mucha paciencia y dedicación ganarse su amor. Es así como al comienzo de la historia ellos han decidido contraer matrimonio y regresan a su ciudad natal, con el fin de llevar a cabo sus planes. Pero, muy distinto a lo que ellos piensan, sus proyectos se van a ver frustrados, pues Magdalena, la hermana menor de Natalia, en compañía de Ángel, -su amante de turno- montarán todo un tinglado para separarlos, y, aunque finalmente no de la manera deseada, lo conseguirán.

Este giro repentino en sus planes, no solo provocará que Natalia no se case con Fernando, sino que a través de su lucha por probar su inocencia, se acerque de nuevo al padre Javier: el viejo amor que creía olvidado para siempre, y que se convertirá en su más profundo dilema. Pues en medio de su cercanía, inevitablemente el amor renacerá y esta vez, no sólo con más fuerza, sino con más contradicciones y con más dolor, pues Javier es un hombre prohibido, un hombre inalcanzable, que está entregado por completo a Dios y al servicio a su comunidad, y al cual debe renunciar!… Pero lo que ella ignorará por mucho tiempo, es que lo mismo que le ha ocurrido a ella, le está ocurriendo al padre Javier… y que tarde o temprano los dos tendrán que hacerle frente a la verdad: Para bien… o para mal!...