Muñecas terroríficas, ¿más allá de un mito?

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    Muñecas terroríficas, ¿más allá de un mito?
    Warner Bros.
    La original "Annabelle" no era una muñeca como la que protagoniza la película, sino que se trataba de un juguete de trapo.

    Las historias de muñecas que causan terror no son nuevas. Antes de internet y las redes sociales, esos cuentos tardaban en divulgarse, pero ahora apenas surgen se viralizan y son aderezados con nuevas anécdotas, que pueden ser ciertas o no, pero que las personas creen y sienten miedo.

    Recientemente ha sido“Annabelle”, la película que se estrenó hace un par de semanas, la que llegó a remover las historias de terror que involucran muñecos que, dicen, están poseídos por almas o espíritus demoniacos, o que parecieran tener vida propia.
    El caso de “Annabelle” es especial porque está basada en una "historia real" contada por Ed y Lorraine Warren, dos investigadores de fenómenos paranormales que apoyaron a estudiantes de enfermería a deshacerse de la poseída muñeca en la década de 1970.
    Hoy en día, en la ciudad de Connecticut, opera un museo del ocultismo propiedad de los Warren, que alberga la mayor cantidad de objetos oscuros reunidos por Ed, que fue un famoso estudioso de los demonios, y su esposa, Lorraine, que es una clarividente y médium profesional. Ambos fundaron en 1952 la Sociedad de Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra.
    Y es justo Lorraine, ahora de 87 años, quien ha asesorado a los productores de “El Conjuro”, película de la que “Annabelle” es una precuela; y también a los realizadores de la mítica cinta “Terror en Amityville”.
    Pero “Annabelle” no es la única muñeca que ha causado terror. En 1988, salió al mercado “Chucky, el muñeco diabólico” y junto con él llegó una serie de “juguetes” que incluyen a su novia e hijo, todos realizados con el propósito de asustar. El impacto causado por el muñeco "Chucky" fue tal que después de 25 años sigue asustando a miles.
    La imaginación de los humanos es muy rica y no son pocos los que se aterrorizan con estos objetos. “Annabelle” y “Chucky” son dos ejemplos de muñecos famosos, pero hay otros que no lo son y que no requieren estar poseídos para causar escalofríos: basta una expresión extraña, una mirada penetrante, para que más de alguno se espante y les atribuya poderes malignos.
    Hasta ahora, la ciencia no ha avalado este fenómeno que atribuye poderes o cierta vida a objetos inanimados, pero como la mente es tan fuerte ¿quién puede decirle a una persona aterrorizada que el miedo que siente no es real?