Hasta ahora sabías que te convenía buscar un protector solar con un SPF alto. El consejo médico actualmente es no exagerar, porque un factor muy alto no es señal de una protección asegurada y, lo peor: te confías de que te cubrirá por períodos de tiempo prolongados.
El error está en pensar que se trata de proporciones: un SPF 30 no protege el doble que un SPF 15, ni poco más de la mitad de un SPF 50. A partir del SPF 30, que cubre contra el 97% de los rayos UVB, la diferencia que pueda hacer un factor más alto es insignificante.
Pero el mayor problema está en la conducta. Los estudios muestran que el común de las personas confía en que un factor más alto es suficiente para protegerlas, y se vuelven descuidadas: no se aplican el protector con el debido tiempo (30 minutos antes de salir al sol), no se ponen cantidad suficiente (1 a 2 onzas repartidas por todo el cuerpo) y pasan más tiempo expuestas, sin volver a aplicarse el protector con la frecuencia necesaria (al menos una vez por hora y siempre justo después de salir del agua).
Otros estudios están alertando que el tipo de sustancias que se usan en los productos que se anuncian con un SPF muy alto (superior a 50) pueden tener un efecto perjudicial para la salud, sin ofrecer a cambio la pretendida protección contra el sol. Por lo tanto, todo indica que hay que evitar estos productos.
Te conviene, entonces, seguir con el SPF que ya conoces y buscar que tu protector actúe contra los rayos UVA. El doctor Coyle Connoly, dermatólogo, te aconseja: “Lo más importante para el protector solar ideal es que contenga propiedades como el Mexoryl, parasol 1789, o dióxido de titanio o de zinc (sobre todo, para pacientes con piel sensible).Yo aconsejo a mis pacientes que usen SPF 30 como regla general”.
Fuentes: WebMD - EWG.org - Doctor Coyle Connoly, médico dermatólogo certificado