(Del libro: Sexo, La puerta a Dios. Autores: Verónica del Castillo, Frances Fox y Cecilia Katchadodurian)
El orgasmo nos acerca a Dios y a otras dimensiones
Es obvio que la mente humana no se encuentra en la dimensión física; de hecho, se ha establecido con firmeza que la mente humana es lo que la ciencia llama “no local”. Los seres humanos tienen partes de sí mismos en diversas dimensiones y la mente puede estar en otras dimensiones, y a menudo en varias dimensiones a la vez.
¿Qué es el orgasmo?
Durante el orgasmo, las energías masculina y femenina se unen y se mueven en espiral, las puertas entre las dimensiones se abren de par en par y la mente del ser humano toca a “Dios”. El orgasmo es una unión de las energías masculina y femenina, que nos libera de la gran división.
Resuelve, aunque en forma temporal, el corte que crea la sexualidad. El orgasmo nos proporciona la unión que todos anhelamos. Es la razón para que suscite la batalla entre los sexos: luchar por estar juntos cuando sentimos que es más “natural” estar separados. Recordemos la definición de sexo:
Sexo: cortar, dividir (Barnhart Concise Dictionary of Etimology)
Dualidad
Las energías masculina y femenina también se dividen dentro del cuerpo humano. Una pierna es masculina, la otra pierna es femenina, una mitad del cuerpo es masculina, la otra mitad es femenina, y así sucesivamente. Las energías “sexuales” más importantes se encuentran en dos nadis (ríos de energías) principales de tu cuerpo. Pingala es el canal masculino e ida es el canal femenino. Cuando estos dos canales de energía sexual se unen en el canal central, llamado sushumna, la gran división entre hombre y mujer, y se experimenta un tipo de orgasmo.
Se ha afirmado que la evolución humana incluye o requiere ser una unión de hombre y mujer, eliminando la gran división que es la definición del “sexo”.
Éxtasis espiritual
Los seres humanos vivimos un tipo de éxtasis durante el orgasmo.
Éxtasis: derivado del griego ecstasi, o "cultivar una comunicación mágica y sensual con la divinidad”
Aquellos que se muestran escépticos con respecto a la relación entre el orgasmo y el éxtasis, observen la expresión de Santa Teresa de Ávila en la famosa escultura de Bernini.
La Iglesia ha declarado que Santa Teresa se encuentra en un estado de éxtasis espiritual… y si tienes alguna duda de que está experimentando lo que es el orgasmo sexual, lee el episodio descrito por Teresa de Ávila en su autobiografía, La vida de Teresa de Jesús (1515–1582). Ella describe una aparición en la que vio a un joven y bello ángel de pie junto a su cuerpo: Vi en su mano una larga lanza de oro y en la punta del acero parecía haber un poco de fuego. Me pareció que a veces la enterraba en mi corazón y destrozaba mis entrañas; cuando la sacaba, parecía sacarlas también y dejarme encendida con un gran amor a Dios. El dolor era tan grande que me hizo sollozar y, sin embargo, tan sin igual era la dulzura de este dolor excesivo que no podía desear librarme de él. Ahora el alma no se satisface con nada menos que Dios. El dolor no es corporal, sino espiritual, aunque el cuerpo interviene en él. Es una caricia de amor tan dulce que tiene lugar entre el alma y Dios que ruego que Dios en su bondad haga que aquel que piense que miento lo experimente.
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