Todos hablan de la importancia de la primera cita: cómo vestirse, qué decir, qué no decir, cómo manejar los nervios, estrategias para seducir y estrategias para huir… Pero lo cierto es que la segunda cita es tan -o más- importante que la primera: cómo te comportes, las cosas que digas y los pasos que des, determinarán el futuro de la relación. Apunta estas ideas.
1. Ya ha pasado la primera cita y, aparentemente, todo ha ido bien. Para tu sorpresa, te ha vuelto a llamar, te ha invitado a cenar y tú has aceptado. Esto significa dos cosas: que él está interesado en ti y que a ti él te gusta. Todavía es muy pronto para sacar conclusiones o hacer planes, pero lo que está claro es que los dos han decidido darse una oportunidad. En el primer encuentro se han conocido y percibido; en el segundo, se sientan las bases de la relación que está comenzando.
2. No importa si aún no tienes claro si estás dispuesta a darle una oportunidad o si, en cambio, te ha encantado: en la segunda cita todo cambia. Los dos saben por dónde abordarse, los gustos del otro, han tenido tiempo para pensar, están más serenos, más relajados y con la mente más despejada. En este segundo encuentro, cada uno se muestra más y la imagen del otro queda más clara. Es ahí donde realmente podrás decidir si estás interesada en comenzar una relación con él o no.
3. Es importante que en la segunda cita vayas con la actitud correcta. Ten en cuenta de que estás en manos del destino y que ese hombre que te ha vuelto a llamar podría pasar al olvido al día siguiente o podría ser el ansiado príncipe azul. Por eso, pon toda la energía y el amor para que, si se tiene que dar, se dé plenamente.
4. ¿Cuáles son las claves para que la relación madure sólida y genuinamente? Lo principal es que vayas a la cita sin interpretar papeles. No pretendas sorprenderlo o asombrarlo ofreciéndole una imagen de ti que no es del todo fiel a la realidad. Muéstrate tal cual eres, con sencillez y humildad. Él debe conocerte así, con tus cosas malas y buenas. Sedúcelo, por supuesto, diviértete, pero sé tú misma cada instante.
5. La relación que está comenzando estará marcada por cómo se hablen y traten en la segunda cita. Si se divierten, bailan, van de bar en bar y terminan con un beso en la puerta de tu casa, la relación estará marcada por las risas, travesuras, aventura… Si, en cambio, la noche inspira conversaciones profundas, reflexiones, confesiones a la luz de las velas, la relación será más serena y profunda.
6. Lo importante es mantenerte abierta a lo que la noche ofrezca, sin intentar forzar nada. Lo que suceda, será lo mejor para los dos. Lo único importante es que liberes tu mente y te dediques a divertirte con él, convirtiendo esa noche, en una noche que quedará en el recuerdo.