Un bar con una ambientación cool, una iluminación tenue, parejas bailando de manera sexy, cuartos con puertas que se cierran y se abren, parejas desconocidas que se acercan y se presentan, códigos sutiles de aceptación y rechazo, grupos de hombres y mujeres que se dirigen juntos a una habitación... Son los puntos de reunión de las parejas Swingers, una manera de entender el sexo que rompe muchos tabúes.
Para la North America Swing Club Association (Nasca), los Swingers son parejas -en muchas ocasiones casadas- que aceptan la participación de terceros en sus actos sexuales. Aunque a veces puede ser que se trate de un solo individuo - compartido por ambos- mayoritariamente se trata de otra pareja con la que se realiza un intercambio. Según la asociación Nasca, esta práctica de sexo libre no va en detrimento del cariño que se tienen los miembros de la pareja.
Las leyes no escritas de la comunidad
El derecho a decir no. En el ambiente Swinger hay una ley no escrita: no tienes porqué aceptar todas las proposiciones y puedes decir que "no". Depende de lo que una pareja genera en otra. Si no hay magia o uno de los miembros de la relación no está tentado por la oferta, puede decir fácilmente: “No gracias”. No es necesario dar explicaciones o rodeos. Todos entienden el mensaje y se mantienen educados y amables si su propuesta es rechazada.
Entran dos a una fiesta y salen los mismos dos. Las parejas Swingers permiten a su compañero participar de actos sexuales con otros. Incluso disfrutan viendo a su pareja gozar con otra persona. Pero suelen ser parejas estables que mantienen relaciones libres pero estrechas. No se aceptan sentimientos de amor con los compañeros sexuales ocasionales, ni está bien visto que uno de la pareja decida irse por las suyas de una fiesta dejando a su compañero solo.
Buena educación e higiene. No necesariamente todo encuentro Swinger termina en una cama. Es necesario tener conversación, educación y cordialidad con las otras parejas y saber pasar un buen momento en común. Además una regla básica la higiene personal en las zonas íntimas y el uso de preservativos para evitar las enfermedades sexuales.
Una práctica sexual que no es para cualquiera
Incluso las parejas con una sexualidad muy abierta y experimental tienen dudas cuando se trata de una experiencia Swinger. Practicar esta forma de sexualidad implica mucha confianza en la propia pareja y la capacidad de mantener el respeto por el otro intacto a pesar de que sexualmente puedan encontrar placer con otras personas.
En cierto sentido la experiencia Swinger puede ser una caja de pandora para aquellas parejas que no se sientan preparadas. Puede abrir puertas que nunca más se cierren. El Sexologo Jean Rogiere, autor de varios libros de sexo, aconseja que antes de aventurarse a este tipo de experiencia hay que hablarlo entre los dos y hacerse algunas preguntas: ¿Cómo te sentirías con tu pareja una vez que termine la diversión? ¿Cómo te sentirías si sientes que la pareja de intercambio que lo toco a tu pareja es más atractiva que tu? ¿Cómo te sentirías si ves que tu pareja se lo está pasando muy bien, pero tu no o viceversa?
El mundo Swinger es una puerta sexual que muy pocos se atreven a atravesar. Si estás interesada o quieres saber más puedes hacerlo aquí, y accederás a la web de NASCA (está en inglés).