Autor : Kiki Suárez |
Fecha: 21/11/2012
| Actualizado: 21/11/2012 4:17 PM EDT
Kiki Suárez es una artista indefinible. Su infinita sensibilidad nos permite recorrer zonas de su corazón y descubrir algo de nuestras propias almas. Ella traduce con sus obras lo que nosotros no podemos ver del mundo, de nuestra realidad. Y de esa manera nos regala, a manos llenas, un poco de belleza.
Esta artista plástica nos regala en esta oportunidad una galería de fotografías que ella misma tomó en su amada ciudad adoptiva: San Cristóbal.
En ellas podemos disfrutar de la belleza mínima y gigante de una de las ciudades emblemáticas de Mexico. Podremos sorprendernos con sus callejuelas, su gente, sus esquinas, sus vistas... pero sobre todo, descubriremos que todos somos capaces de encontrar belleza a nuestro alrededor. Que solo debemos entrenarnos y centrarnos en lo que realmente importa de la vida.
¡No te pierdas esta galeria!
Explora el mundo de Kiki en su blog y en La galería del corazón abierto
Kiki Suárez
/
Supongo que yo era feliz en el vientre de mi madre. Cuando era una niña soñaba mucho de día. Hacía muchas travesuras y dejaba volar mi imaginación. Mi madre se preocupaba un poco. Es que no comprendía lo que me sucedía. Yo era una niña que pensaba mucho en diferentes cosas, especialmente la muerte. Busqué a Dios. Lo encontré, pero no se quedó mucho tiempo.
Mi vida era muy buena: habían pasteles, había libros, había té, había amigos. Había amor. El amor me rompió el corazón una y otra vez. Sin embargo, siempre lo disfruté.
Yo quería salvar al mundo, cuando me di cuenta que no podía me puse muy triste, abandoné Alemania y emigré a México. Allí me casé. He formado una familia. Durante mucho tiempo, mi cabeza estuvo llena de niños. Y pinté. Era una buena vida.
Luego mis hijos crecieron y tuve más tiempo para mí. Un día descubrí que me habían crecido canas. Después pensé que era gorda y comencé a sufrir de insomnio. ¡Cada momento que pasaba estaba más cerca de mi muerte!
Entonces yo tenía cincuenta años. Fue el beso de la mitad de la vida. Empecé a hacer terapia y terminé convirtiéndome yo misma en una psicoterapeuta. Hice meditación y finalmente logré establecer un nuevo equilibrio. Me volví más audaz.
Comencé a cultivar un huerto, a escribir haikus y a bailar tan a menudo como me fuera posible. Todavía me encantan los amigos, los pasteles y los libros.
Junto a mi marido hemos vivido una vida rica: viajamos, estuvimos un largo tiempo en África, fuimos felices…
La muerte se acerca cada día un poquito más. He nutrido mi alma aprendiendo a amarme a mí misma. Trato de tener alegría.
Cada ser humano teje a cada momento el suéter de su vida. Un día se caerá, incompleto...
¡Estoy feliz de todavía estar tejiendo!
Telemundo Local da la bienvenida a una discusión amena y cortés mientras usted siga las Normas de Conducta establecidas en nuestros Términos de Servicio. Los comentarios no son evaluados previo a publicarse. Usted acepta que cualquier cosa que publica puede ser utilizada, junto con su nombre y foto de perfil, en conformidad con nuestra Política de Privacidad y la licencia que usted nos concede conforme a nuestros Términos de Servicio. Los comentarios no son monitoreados por lo que éste no constituye un medio para contactar la estación. Por favor, visite nuestra página de Contacto para obtener el email, dirección o número de teléfono si desea contactar la estación.