Vargas Llosa retrata al nuevo Perú

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    La literatura de Mario Vargas Llosa regresa a Perú 15 años después. Y el cuadro ya no es lo mismo.

    Así lo retrata el escritor de su más reciente novela, "El héroe discreto" (Alfaguara), que presentó el miércoles en la Casa de América en Madrid. Se trata de su primer título de ficción desde la concesión del premio Nobel de Literatura en 2010.
    La obra saldrá a la venta simultáneamente en España y América Latina el jueves.
    "Perú como otros países de América Latina ha vivido un proceso de desarrollo bastante notable", dijo Vargas Llosa en una rueda de prensa. "Ha cambiado muchísimo la faz de la sociedad".
    Vargas Llosa, afincado en España, no ambientaba una novela en Perú desde "Los cuadernos de don Rigoberto", de 1997. "El héroe discreto" vuelve a las ciudades que marcaron la vida del escritor: Piura y Lima. Y cuenta la historia paralela de Felícito Yanaqué, un pequeño empresario de Piura que es extorsionado, e Ismael Carrera, un exitoso hombre de negocios de la capital que urde una sorpresiva venganza contra sus dos hijos que quisieron verlo muerto.
    Los dos protagonistas sirven a Vargas Llosa para tejer la atmósfera de un país más próspero económicamente, en el que las emergentes clases medias enfrentan problemas como la corrupción y la delincuencia en una sociedad que sigue arrastrando desigualdad y pobreza.
    "Uno de los temas de la novela es justamente las consecuencias negativas que también tiene el desarrollo", explicó. "El desarrollo económico casi en todos los casos trae la presencia de mafias urbanas que aprovechan el crecimiento económico para construir empresas delictuosas que hacen chantaje, que ofrecen protección a cambio de cupos, que crean un orden paralelo".
    "Todo es fuente y consecuencia de la corrupción, que es el gran problema que enfrenta hoy en día América Latina", agregó.
    Vargas Llosa dijo que el personaje de Yanaqué se inspiró en la figura real de un empresario de Trujillo, que se negó a pagar la extorsión de una mafia local.
    Para el autor, son esos héroes anónimos el verdadero motor de un país, más allá de lo que indique el Producto Interno Bruto.
    "En todas las sociedades hay gente decente, con convicciones y principios, que se esfuerza por comportarse así y no transgredir esos principios. Son héroes anónimos, gente que no llega a primera plana de los periódicos ni a la televisión", dijo. "Son ellos los que hacen progresar a una sociedad. No son los militares que aparecen en los libros de historia, sino los héroes del montón, ciudadanos comunes y corrientes, en los que si prende esa decencia, es lo que constituye una reserva moral para el futuro de un país".
    Al desarrollarse parte de la trama en Piura, la novela recupera algunos de sus personajes literarios más conocidos de Vargas Llosa, como el sargento Lituma, de "Lituma en los Andes", y don Rigoberto, de "Los cuadernos de don Rigoberto".
    "Me impresionó mucho volver a Piura, no reconocer la Piura de mis recuerdos, de mi infancia", comentó el escritor. "Es una ciudad que había crecido enormemente, que se había llenado de hoteles, de avenidas, en la que había desaparecido el desierto".
    Vargas Llosa, de 77 años, precisó que a pesar de los problemas de Perú y América Latina es moderadamente optimista sobre su futuro, porque advierte unos consensos básicos a favor de la democracia y la apertura económica.
    Y sobre su futuro, dijo que seguir escribiendo le ayuda a sobrellevar la edad.
    "Lo importante es vivir como uno si uno fuera inmortal, como si la muerte no existiera, como si no fuera a morir, aunque secretamente sepamos que eso no va a ocurrir", señaló. "Para mí, escribir es abolir ese aspecto tan negativo de la temporalidad. Me hace vivir intensamente, anula la preocupación".
    "Me gustaría mucho morirme escribiendo", agregó.