Manning y Brady, por la supremacía

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    Getty Images

    BOSTON - Ambos juegan la posición de quarterback. Uno llegó a la NFL entre elogios y fanfarrias en 1998, el otro fue elegido con el turno 199 del draft universitario en 2000 por un equipo que nunca había ganado un Súper Bowl. El primero era el novato anhelado por todos, el segundo era un joven con poca definición muscular y una velocidad por debajo de la media para su posición.

    Ahora son un par de leyendas, dos inmortales del fútbol americano destinados a ingresar al Salón de la Fama.

    Peyton Manning y Tom Brady se han enfrentado en 15 ocasiones desde 2001: en 10 el ganador ha sido el mariscal de los Patriots de Nueva Inglaterra. Este domingo, los Broncos de Denver que dirige Manning visitan a los Patriots por la novena fecha de la NFL, para sumar otro capítulo a una de las rivalidades más famosas en el fútbol americano.

    Las estadísticas personales claramente se inclinan hacia Manning, quien tiene la marca de más pases para touchdown con 513, y cada semana sigue aumentando ese récord. Brady tiene 377, empatado en el quinto sitio con Drew Brees. Manning ha acumulado 67.098 yardas por aire, mientras Brady tiene 51.208. Es muy probable que cuando se retire, el mariscal de los Broncos, de 38 años, tendrá todos los récords para su posición. El líder de los Patriots estará cerca, pero difícilmente lo alcanzará.

    Pero en el juego de este domingo se dirime no sólo un capítulo más en la disputa por quién es el mejor quarterback de su generación, sino la supremacía en la Conferencia Americana. Ambas escuadras llegan con seis partidos ganados, así que el triunfo puede decidir quién jugará de local toda la postemporada y, sobre todo, en un posible duelo en la final de la AFC.

    En 13 años de confrontaciones, ambos han disputado ocho veces el Súper Bowl (Brady cinco y Manning tres). El de Nueva Inglaterra ganó tres y perdió dos, el de Denver ganó uno y perdió otro con los Colts de Indianápolis, y perdió el de la temporada pasada con los Broncos.

    Hay que prestar atención a los elencos que rodean a ambos. Denver, que cayó en el juego por el campeonato ante Seattle en febrero, se reforzó para volver a ese escenario en 2015.

    Perdió al wide receiver Eric Decker pero sumó a Emmanuel Sanders, procedente de Pittsburgh, quien van en camino a lograr 1.000 yardas por aire. Demaryus Thomas es otro de los principales receivers de la liga. Además, trajo de Dallas a DeMarcus Ware, quien es una amenaza para los pasadores y ya tiene siete sacks, mientras Von Miller, recuperado de la lesión que lo alejó de las canchas el año pasado, contabiliza nueve y es segundo en ese renglón.

    Brady cuenta de nuevo con el tight end Rob Gronkowski, finalmente recuperado de las lesiones que lo marginaron por buena parte de las dos últimas temporadas. Los receivers son Julian Edelman y Brandon LaFell, lejos de ser estrellas, pero de todas formas el quarterback ya supera las 2.000 yardas por aire y tiene 18 touchdowns.

    El equipo en sí es buen ejemplo de la forma en que el entrenador Bill Belichik arma escuadras con jugadores de bajo perfil, en las que ningún jugador -más allá de Brady- es indispensable.

    En otro partido de interés, este domingo por la noche los Ravens visitan a los Steelers, en un duelo que definirá al segundo puesto en el Norte de la Americana y cuyo ganador quedará a medio juego del líder, los Bengals.

    Pittsburgh viene de dos triunfos consecutivos, el último una paliza a los Colts en la que Ben Roethlisberger lució como pocas veces, obteniendo 522 yardas por pase y seis touchdowns. Baltimore a su vez cayó ante Cincinnati por lo que este encuentro puede comenzar a definir el panorama de los playoffs.