Los Gigantes vencen a los Reales 7-1

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    KANSAS CITY - No pudieron tener los Gigantes de San Francisco mejor comienzo del "Clásico de Otoño" con el abridor Madison Bumgarner intratable y la combinación del jardinero derecho Hunter Pence y el tercera base venezolano Pablo Sandoval más productivos que nunca con el bate.

    El resultado fue un triunfo inapelable de 7-1 frente a los Reales de Kansas City, a los que les quitaron el invicto de 8-0 con el que llegaron al primer partido de la Serie Mundial que disputaron en su campo del Kauffman Stadium, después de 29 años de espera.

    Antes que saliese Bumgarner al montículo, Pence con jonrón de dos carreras y Sandoval con doblete impulsador ya tenían a los Gigantes con la ventaja parcial de 3-0, lo que hizo que su trabajo fuese aun más placentero y eficaz.

    Todo estaba listo para que Bumgarner (1-0) diese toda una exhibición de pitcheo desde el montículo y mantuviese su invicto en la competición de la Serie Mundial, la tercera que disputa con los Gigantes, lo hizo en el 2010 y 2012.

    Bumgarner (1-0) dio todo un recital de control y cuando estuvo en peligro, como le sucedió en la parte baja del tercer episodio que permitió que se le llenasen las bases, supo encontrar el lanzamiento que hizo posible una doble matanza por parte de la defensa de los Gigantes y ahí establecer otra de las claves del triunfo.

    Los bateadores de los Reales tuvieron que esperan al séptimo episodio para hacerle algo de daño a Bumgarner cuando el receptor venezolano Salvador Pérez le pegó jonrón solitario, que al menos salvó el honor de la ofensiva de Kansas City, pero no de la derrota.

    El zurdo de los Gigantes había logrado llegar a 21 entradas consecutivas su racha sin permitir anotaciones en salidas de la Serie Mundial, incluyendo triunfos en 2010 y 2012, pero mantuvo el invicto.

    La cruz de la moneda fue el veterano abridor derecho de los Reales, James Shields, que cuenta con el apodo de "Big Game", pero desde el montículo sucedió todo lo contrario, su actuación decepcionó a 40.459 espectadores que llenaron las gradas del Kauffman Stadium por que no tuvo nada en su brazo.

    James no pudo llegar más allá del cuarto episodio al permitir siete imparables y cinco carreras limpias, que bajaron a 7.11 su promedio de efectividad en las 19 entradas trabajadas en lo que va de la fase final.

    Mientras que como equipo, los Gigantes que buscan el tercer título en cinco años, mostraron con el triunfo en la apertura del Clásico de Otoño --fuera de casa-- que han encontrado su gran momento de forma como ya es habitual en ellos a estas alturas de la competición y en los años pares.

    Las estadísticas también les dicen que de los últimos 11 equipos que ganaron el primer partido de la Serie Mundial, 10 de ellos consiguieron proclamarse campeones.

    El doble impulsador pegado por Sandoval para el 1-0 y luego el jonrón de Pence (3-0) cayeron como un jarro de agua fría en el ánimo de los aficionados, pero también en el de los propios jugadores de los Reales que se dieron cuenta que la primera noche de la vuelta a la Serie Mundial desde 1985 iba a ser demasiado larga.

    De nada les sirvió el haber llegado invictos al partido y barrido la serie de interligas de tres partidos que disputaron ante los Gigantes el pasado agosto.

    Esta vez, los anfitriones quedaron fríos ante Bumgarner, que sólo cedió ante Pérez, que le puso fin a la seguidilla de 33 entradas y un tercio en los que Bumgarner no recibía una carrera cuando trabajó fuera de su casa en la fase final.

    El zurdo de oro de los Gigantes realizó 106 lanzamientos y 76 los colocó en la zona del "strike", entre los que logró cinco ponches y dio una base por bolas.

    Como se esperaba, los Gigantes también supieron y pudieron atacar desde el principio, estrategia que les dio un gran resultado porque toda la presión cayó del lado de los Reales.

    El jardinero central venezolano Gregor Blanco abrió con un sencillo, avanzó a segunda con un elevado de Joe Panik y alcanzó la antesala tras un sencillo al izquierdo de Buster Posey.

    De inmediato, Sandoval conectó un doblete por el derecho que remolcó a Blanco, pero Posey fue sacado fácilmente en el plato tras el relevo del intermedista venezolano Omar Infante al tiro del jardinero derecho japonés Nori Aoki.

    Sandoval, con el imparable, colocaba en 24 su racha de juegos seguidos embasándose en la fase final, la cual inició en el cuarto partido de la serie de primera ronda de la Liga Nacional en 2012.

    Todo parecía que indicar que Shields tendría respiro, pero sucedió todo lo contrario, el ortodoxo Pence desapareció una recta de 93 millas por hora en cuenta de 3-2. Pence se había ido en blanco en sus 11 turnos previos ante el derecho de los Reales y lo sentenció para el resto de la noche.

    Shields (0-1), que se anotó la única victoria de los Rays de Tampa Bay en la Serie Mundial que perdieron ante Filadelfia en 2008, procedió a retirar a ocho bateadores en fila, pero eso fue todo lo que hizo bien.

    De nuevo Pence volvió a ser su verdugo al abrir el cuarto con un doble, el primera base Brandon Belt recibió un boleto y el bateador designado Michael Morse conectó un sencillo productor.

    Ahí se acabó el trabajo de Shields que le entregó la pelota al relevista Danny Duffy, pero concedió dos pasaportes, incluyendo uno a Blanco con las bases llenas y los Gigantes lograron otra carrera para el 5-0 parcial.

    Los Reales no sólo no habían aprovechado la oportunidad que tuvieron en el tercer episodio cuando dejaron a tres corredores en base sino que luego dejaron que los Gigantes abriesen de par en par la puerta del triunfo, sin importarle ya conseguir dos anotaciones más y que Pérez pusiese la del honor para el equipo de Kansas City.

    Ahora a pensar ya en el segundo partido del "Clásico de Otoño" que tendrá como protagonistas al joven dominicano Yordano Ventura, que lanzará por los Reales y al veterano Jake Peavy, que lo hará por los Gigantes.

    El equipo de San Francisco intentará ser el primer equipo de la Liga Nacional que gana tres campeonatos en un periodo de cinco años desde que lo consiguieron los Cardenales de San Luis (1942-46).