El gran día de los Marlins

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    MIAMI - La campaña regular de las Grandes Ligas, luego de dos juegos en Japón la semana pasada, se dará este miércoles en el nuevo estadio de los Marlins situado en la Pequeña Habana. Los Marlins enfrentarán a los Cardenales de San Luis, los vigentes campeones de la Serie Mundial, en un parque de pelota con capacidad para algo más de 36,000 aficionados, que cuenta con techo corredizo, una sala de fiestas y dos acuarios. Y por supuesto, la sicódelica escultura con gaviotas que se encenderá detrás del jardín central cuando se conecten jonrones. Los Marlins estuvieron entre los clubes más activos durante el último receso de invierno en cuanto a adquirir refuerzos. La inversión totalizó 191 millones de dólares para seducir a tres agentes libres: el dominicano José Reyes (el campocorto que viene de ganar el título de bateo de la Liga Nacional); el abridor zurdo Mark Buehrle (161 victorias en 12 años de trayectoria); y el cerrador Heath Bell (promedia 44 rescates en las tres recientes campañas). También obtuvieron mediante un canje al lanzador venezolano Carlos Zambrano “Es como si de repente te ganaste la lotería y con el dinero te compraste un nuevo estadio”, dijo el manager, Ozzie Guillén. El proyecto de los Marlins luce en estos momentos a la perfección. Se esperan llenos completos esta temporada, pero saben que para el éxito continuado se necesitan victorias y en amplia cantidad. Un estadio nuevo, con todas sus atracciones, no asegura asistencia masiva si el equipo no rinde, lo cual se ha comprobado claramente durante estas dos últimas dos décadas de parques modernos.