Correa, la joven perla argentina que irá por el mundial

Correa, la joven perla argentina que irá por el mundial

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     AUCKLAND, Nueva Zelanda.- A primera vista, ‘Angelito’ Correa no parece gran cosa. Menudo y liviano, afuera de la cancha es de los que mastican las palabras, todo timidez. Pero la cosa cambia cuando hay una pelota por medio. Entonces este talento 100% rosarino es capaz de todo, por ejemplo de silenciar un abarrotado Centenario de Montevideo. Desmarque en velocidad, recepción, giro, caño, un puntinazo para vencer al arquero uruguayo a 9 minutos del final… y Argentina nuevamente campeona del Sudamericano Sub-20 doce años después, con remontada incluida.

    “Lo teníamos todo en contra, pero hicimos un buen campeonato y por suerte pudimos ganar. Fue algo muy lindo”. Y muy especial, sobre todo para el volante argentino, que dejaba atrás de la mejor forma posible medio año de incertidumbres y sufrimiento. “Hacía mucho que no jugaba. Nunca estuve parado tanto tiempo. Ni por una lesión ni por nada, así que sentí mucha felicidad de volver a jugar al fútbol”, comienza a explicar a FIFA.com.

    Espíritu positivo

    Seis meses antes le habían detectado un tumor en el corazón que le obligó a pasar por quirófano y estuvo a punto de poner fin a su prometedora carrera. “Llegado el momento de la operación se me cruzaba en la cabeza que, si no podía jugar más, iba a ser un golpe muy duro para mí y para toda mi familia”, reconoce. La mala noticia le llegaba, además, en un momento especialmente dulce para el joven: estaba a un paso de conquistar la ansiada Copa Libertadores con San Lorenzo y de dar el salto a Europa con el Atlético de Madrid.

    Por fortuna, todo salió bien, y aunque no pudo vivir el triunfo del Ciclón vestido de corto ni debutar con el Atleti esta temporada, Correa parece ser de los que ve el vaso medio lleno. “Fue duro, pero también pienso que, si hubiera seguido jugando, por ahí me podría haber pasado algo malo. Por suerte me lo encontraron junto a tiempo”. Una sonrisa se dibuja en su cara mientras nos confirma que es un tipo positivo. “Yo siempre digo que todas las cosas malas que me pasaron fueron para hacerme más fuerte”.

    Y eso que la vida no se lo ha puesto fácil al joven volante del Atleti y la Albiceleste. Con apenas 12 años abandonó su Rosario natal para formarse en el Cuervo, y tuvo que afrontar las muertes de su padre y de un hermano. Entonces, el apoyo de Marcela, la madre, fue decisivo para que no cejase en su sueño de convertirse en futbolista. Y hoy, superada la enfermedad y tras la exhibición en el Sudamericano de febrero, donde Correa fue elegido mejor jugador del torneo, Marcela estará nuevamente en primera línea para animar a su hijo en el nuevo reto que afronta: guiar a Argentinaal que sería su séptimo título en una Copa Mundial Sub-20 de la FIFA. “Mi mamá y mi hermanito más chico van a viajar a Nueva Zelanda, así que los voy a tener cerca. Aun así, va a ser muy difícil”, advierte Correa, consciente de que un Mundial no es un torneo cualquiera.

    Una ocasión única

    “El Sub-20 se juega una vez en la vida, así que se trata de algo único, y Argentina tiene que dar pelea. Trataremos de repetir lo que hicimos en Uruguay y disfrutar al máximo. Vamos a tener que estar más unidos que nunca”, puntualiza metido de lleno en su papel de capitán.

     

    Argentina, ausente en la edición de 2013, figura ahora entre las grandes favoritas al título, y gran parte de su éxito en tierras kiwis dependerán de Correa y su capacidad para asociarse con el ‘9’ del equipo, Giovanni Simeone. En los clasificatorios ambos demostraron una gran afinidad que va más allá de la anécdota de que el padre de ‘Gio’, el ‘Cholo’, sea el técnico de Correa en el Atleti. “No tiene nada que ver, pero sí nos entendemos muy bien en la cancha. Ya nos conocíamos de chicos, porque allá en Argentina nos enfrentábamos siempre: él en River y yo en San Lorenzo. Siempre como rivales… y había mucho pique”, recuerda dejando escapar otra sonrisa.

    Históricamente, el Mundial Sub-20 ha sido el trampolín para grandes estrellas, más aún en el caso de Argentina. Si el del 1979 fue el Mundial de Maradona, en 1997 conocimos a Juan Román Riquelme, en 2001 a Javier Saviola, en 2005 a Lionel Messi y en 2007 a Sergio Agüero... ¿Será el de 2015 el Mundial de ‘Angelito’ Correa? “Ojalá. Ojalá todo salga bien”, dice, casi sin querer. Aunque antes de irse puntualiza: “El Mundial soñado para mí es ganarlo. Lo demás no importa”.