Hirving Lozano relata la noche mágica de México

Hirving Lozano relata la noche mágica de México

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    Getty Images
    Hirving Lozano, fiel a su costumbre, sigue sorprendiendo con talento y ganas de triunfar.

    No es porque tenga el cabello rojo, sea pequeñito o cuente con un espíritu maligno. El origen del apodo de Hirving Lozano es de un terror más inocente. Tenía 11 años cuando desembarcó en las inferiores del Pachuca mexicano. Ahí no sólo llamaba la atención por sus capacidades futbolísticas a pesar de su corta edad, sino porque también le gustaba esconderse debajo de la cama y agarrar desprevenidos a sus compañeros para asustarlos por la noche...

    "El Chucky" creció, llevó sus gambetas a la primera división del fútbol mexicano y se olvidó de los sustos, pero no de la maña de sorprender. Jugaba México su segundo partido de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Nueva Zelanda 2015 ante Uruguay. José Ramírez, mediocampista ofensivo, desbordó por la izquierda y mandó un centro al área; el portero y un defensor miraban la pelota sin preocupaciones.

    Entonces, para sorpresa de todos, Lozano salió inesperadamente de la oscuridad, les ganó a ambos la posición y asustó a Uruguay con un remate de cabeza que retumbó el travesaño.

    “Estaba ya con ganas de meter el gol. Tenía muchos nervios, porque este partido era de vital importancia para nuestras aspiraciones de avanzar. Me sentía contento porque estaba cada vez más cerca de anotar, pero al mismo tiempo ansioso porque ya quería festejar”, comenta a FIFA.com después del partido sobre su primer aviso de la noche.

    La primera mitad acabó sin goles y México llegó a 135 minutos sin gritar algún gol en Nueva Zelanda. La presión se empezaba a asomar para los delanteros. Pero en el complemento, la mala racha la cortaría Hirving Lozano combinando sus dos grandes especialidades: el desborde letal... y la sorpresa.

    La segunda es la vencida

    Jugada de rutina. Mauricio Lemos recibió con calma la pelota y la carnada perfecta para "Chucky" estaba servida. Apenas el lateral izquierdo tocó la esférica, el mexicano se le adelantó, arrebató la posesión y corrió a velocidad toda la parcela. Con un recorte, se quitó la cobertura desesperada de Kevin Méndez y finalmente le definió por abajo al arquero; resultó inalcanzable.

    “Eso uno de esos momentos especiales y emotivos que vives, de esos que al final resultan muy emotivos. Estoy muy contento porque se me dio a mí la oportunidad de meter gol, y también agradecido con mis compañeros, que durante todo el partido se esforzaron para ayudarme”, comenta sincero el jugador de 1.75 m de altura.

    Siguió corriendo, se abrazó con sus compañeros y festejó su primer gol mundialista. Pero la alegría le duró 12 minutos a una de las jóvenes promesas del fútbol mexicano. Mathías Suárez empató en una jugada de táctica fija y dejó temporalmente a México con sólo un punto de seis posibles.

    “La verdad es que sí te llegan esa clase de pensamientos negativos, de que se te puede ir el triunfo. Pero siempre mantuvimos la esperanza y la confianza de que en el equipo teníamos lo suficiente para volver a ponernos arriba y salir de él con los tres puntos”, apunta.

    Ya en tiempo de compensación, y casi con la resignación del empate, Kevin Gutiérrez les devolvió el alma al cuerpo con un pincelazo de tiro libre que fue a dar primero al poste y luego a las redes. Tres puntos para México.

    “Por fortuna, mi compañero anotó un gran gol. Festejamos y nos alentamos todos. Vimos que sí se puede, que podemos enfrentarnos con lo que sea. Y eso bueno, la confianza de poder sacarlo nosotros…”, relata con una sonrisa que no puede esconder.

    Y finaliza, con los pies en la tierra: “Todavía hay otro partido que tenemos que ganar para seguir creciendo en el torneo. Estamos muy contentos y motivados por el resultado de hoy. Siempre he dicho que ésta es una selección de grandes jugadores, así que vamos por todo”.

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