Ame Majri, una jugadora de recursos

Ame Majri, una jugadora de recursos

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    MONCTON, Canadá.- Tiene la costumbre de correr mucho y rápido. En cierto modo, es un reflejo de su trayectoria en el mundo profesional. Amel Majri debutó con el Lyon en la primera división a los 18 años, y tres años más tarde se estrenaba con la selección francesa. Esta lateral izquierda no deja de progresar y ahora, con 22, ya ha llegado el momento de que viaje a una Copa Mundial Femenina de la FIFA con las Bleues. ¿Cuál es el secreto de esta progresión? Talento, cualidades atléticas y, sobre todo, la capacidad de extraer lo mejor de cada experiencia.

    Para hacerse un hueco en los terrenos de juego de su barrio, Majri tuvo que codearse con los chicos. No asumió un perfil bajo, prefirió divertirse. “Una niña que hace caños pone nerviosos a sus rivales”, explica con una sonrisa a FIFA.com, recordando cómo fueron sus primeros pasos en los equipos masculinos. Y más aún cuando resulta fácil, podríamos añadir, al oírla hablar de su capacidad para medirse con ellos. “Tenía el mismo nivel que ellos, a veces incluso más alto”.

    Majri llegó a Francia cuando tenía un año, procedente de Túnez, y se crió entre las dos culturas. Es posible que otros, en su caso, no encontrasen una identidad clara, pero ella lo considera una oportunidad. “Tengo una doble cultura, eso es una riqueza, sin duda. Permite extraer lo mejor de cada lado”, precisa la defensora. “Jugar al fútbol en Túnez no es muy distinto a hacerlo en Francia. No hay demasiados prejuicios y se puede jugar sin tener que plantearse demasiadas cosas”.

    Una chica con talento

    Después de ganarse un puesto en el once inicial del Olympique Lyonnais, una de las formaciones más potentes de la liga francesa, Majri pudo empezar a pensar a lo grande en el panorama internacional. “Túnez me convocó, pero yo ya tenía en mente jugar con la selección francesa. Quería defender esos colores”. Mientras tanto, pudo foguearse aprendiendo del entrenador del Lyon, Patrice Lair.

    “No quiero arrojarme el mérito de haber descubierto a Majri, para nada. Fue Patrice Lair el que me dijo, hace dos años: ‘mira, tengo una chica con talento, voy a prepararla y cuando esté lista te llamo”, cuenta a FIFA.com el actual seleccionador de las Bleues, Philippe Bergeroo. “Y un día, me llamó para decirme que podía funcionar”, añade el técnico, quien se encontró con una jugadora equilibrada y disciplinada, que ya empezaba a tener todas las características de una estrella.

    Tras progresar en contacto con sus compañeras y beneficiándose de la estructura profesional del Lyon, Majri ha hecho lo mismo con la selección francesa. “Ser internacional implica muchas cosas en términos de imagen y de entrenamiento invisible, es decir, la dieta y la higiene de vida, ¡no comer demasiados caramelos ni porquerías!”, insiste riéndose la jugadora, que recorre su flanco izquierdo como un rayo.

     

    No hay mal que por bien no venga 

    Durante mucho tiempo compaginó el atletismo y el fútbol, hasta que se dio cuenta de que tenía que decidirse. Y en lugar de pensar en lo que dejó atrás, hace hincapié en lo que le aportan la velocidad y la resistencia en el deporte rey. Siendo más joven estaba acostumbrada a actuar en punta, y ahora aborda su posicionamiento defensivo con la misma filosofía. “Las laterales suben mucho. A mí me gusta regatear y utilizo mucho mis cualidades de arranque en el club y en la selección. No hay mal que por bien no venga”, opina, aunque confiesa echar un poco de menos no marcar goles tan a menudo. 

    El próximo 9 de junio, Francia empezará su aventura canadiense ante Inglaterra, en su tercer Mundial. “No quiero que parezca que tengo exceso de confianza, pero creo que podemos ganar el torneo”, advierte, sin falsa modestia. “Tenemos una mezcla de todo un poco. Practicamos un juego raso excelente. También se nos da bien el juego aéreo. Tenemos velocidad, impacto. Y hemos demostrado ya nuestra mentalidad”.

    “El título va a decidirse por detalles, con los mejores, pero nosotros tenemos un buen cuerpo técnico, y eso es necesariamente una ventaja”, concluye. Y si los entrenadores de las Bleues tienen la misma capacidad que Majri para utilizar sus recursos...